Durante los años setenta y ochenta, Francia fue la gran cantera del motociclismo mundial. Hasta ese momento el motociclismo galo apenas contaba con alguna victoria aislada, y su gesta más notable fue el doblete conseguido por Pierre Monneret, cuando en 1954 ganó las carreras de 350 y 500 del Gran Premio de Francia disputado en Reims. Después, en 1969, Jean Aureal ganó la carrera de 125 del primer Gran Premio disputado en el Jarama. Y nada más. Pero en los años setenta la puesta en marcha de los campeonatos critérium por parte de la federación francesa (FFM) y la Copa Kawasaki, organizada en colaboración con la revista Moto Revue, permitieron crear una nueva generación de pilotos.
Los primeros franceses de esta nueva generación que comenzaron a despuntar en el Mundial fueron Michel Rougerie y Patrick Pons. Pons se convirtió en el líder natural del grupo. En 1972 todavía estaba corriendo en Francia, pero dos años después ya hacía podios en el Mundial de 250, donde fue tercero en 1974. Rougerie, con la Harley-Davidson oficial, fue subcampeón en 250 al año siguiente.
Nada nace por generación espontánea, y al talento de estos pilotos había que sumar la importantísima labor de dos marcas: Sonauto y Gauloises. El importador francés de Yamaha, Sonauto, se encargó de poner el material necesario para dar salida a la ingente cantidad de pilotos de talento que Francia estaba a punto de alumbrar, mientras que Gauloises se encargó de financiar la estructura, convirtiéndose en el primer gran patrocinador del Mundial, en una etapa en la que todavía el marketing deportivo no había comenzado a explotar el potencial de la imagen de marca. Gauloises permanecería en el Mundial durante más de 30 años. Ningún patrocinador ha tenido una presencia continuada tan larga.
Desgraciadamente, hay un nexo común en esta generación: el destino trágico de muchos de ellos. Porque en solo unos pocos años, al inicio de la década de los ochenta, el motociclismo francés se vio envuelto por una sucesión de tragedias que acabó con la vida de muchos de ellos.
Especialmente terrible fue 1980. En primavera muere Chevallier en la Moto Journal 200, una carrera de pretemporada disputada en Paul Ricard; Pons fallece atropellado por Rougerie en Silverstone, durante la carrera de 500 del Gran Premio de Gran Bretaña; Leon muere durante unas pruebas de la Suzuki de resistencia en Japón; y Jean Bernard Peyré, otra referencia en la resistencia, fallece en accidente de tráfico. En 1981 Rougerie fallece arrollado por su compañero Roger Sibille en el Gran Premio de Yugoslavia. Choukroun, que había abandonado las motos por el automovilismo, muere en 1983 en una competición…
Francia ganaba carreras pero no conseguía títulos. Sus pilotos se quedaban a las puertas. Un año antes de su muerte, Patrick Pons logró la primera corona para Francia, pero fuera de los Grandes Premios: el Mundial de 750, imponiéndose a Michel Frutschi y Johnny Cecotto. Después de ese año, 1979, el campeonato se abolió.
Francia parecía condenada a no ganar un título, pero este llegó de la forma más inesperada. Buena parte del desenlace del Mundial de 1982, en el que se coronaría el primer campeón del mundo francés, tuvo que ver con lo sucedido en el Gran Premio de Francia. Ese año se disputó en el circuito de Nogaro, que ya había acogido el Mundial en 1978. Pero la pista no reunía las condiciones adecuadas y la carrera fue boicoteada por la mayoría de los mundialistas, salvo los franceses. Jean Louis Tournadre logró la victoria en 250, mientras que el gran dominador de la categoría, Anton Mang, se quedaba como espectador. Esa decisión fue clave, porque el título se decidió a favor de Tournadre por un solo punto.
France Espoir
La generación de Ruggia, que se convirtió en la cabeza visible del nuevo grupo de pilotos franceses, no disfrutó de la gloria de sus antecesores, y el motociclismo francés fue poco a poco desapareciendo del campeonato. Consciente de la situación crítica de la velocidad gala, la FFM puso en marcha el proyecto France Espoir, del que saldrían Regis Laconi y Olivier Jacque como alumnos más aventajados, pero no fue suficiente para arrastrar a una nueva generación, y desde entonces los éxitos del motociclismo han respondido al triunfo de las individualidades.
Laconi y Jacque se bregaron en el viejo Europeo antes de saltar al Mundial. Jacque tuvo una trayectoria mejor dirigida y terminaría ganando el título de 250 en 2000, en uno de los finales de campeonato más emocionantes que se recuerdan, resuelto sobre la línea de meta de Phillip Island por solo 14 milésimas sobre su compañero de equipo Shinya Nakano. Laconi alcanzó sus mejores días en SBK, donde fue subcampeón del mundo en 2004.

Los campeones franceses
1982 Jean Louis-Tournadre 250 (Yamaha) 1984 Christian Sarron 250 (Yamaha) 1990 Alain Michel Sidecares (LCR) 2000 Olivier Jacque 250 (Yamaha) 2002 Arnaud Vincent 125 (Aprilia) 2008 Mike di Meglio 125 (Derbi) 2015 Johann Zarco Moto2 (Kalex)





