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El doctor Claudio Costa se retira

Fotos: dottorcosta.com
Fotos: dottorcosta.com
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Dos años después de ceder el timón de la Clinica Mobile a Michele Zasa, el doctor Claudio Costa ha decidido afrontar su retiro definitivo, poniendo fin a 44 años de apasionada atención por el mundo de las carreras y la salud de los pilotos.

El doctor Claudio Costa ha decidido dejar el ejercicio activo de la medicina, tras 44 años dedicado por entero a la salud y el bienestar de los pilotos. Costa dejó en 2014 la Clínica Mobile que él mismo fundó, cediendo el testito al doctor Michele Zasa, pero permaneció desarrollando su labor habitual en el centro de fisioterapia de Lasie, en Imola. Ahora, a punto cumplir los 75 años, Costa también cesa en su actividad en este centro, que deja en manos del doctor Marco Russo, hijo de su íntimo amigo Beppe Russo, que le acompañó en la fundación de la Clinica Mobile.

“Me he retirado de la actividad oficial en la policlínica, pero no puedo negar asistencia a los que ven en mí ayuda para su sufrimiento, estoy listo para cualquier visita y consuelo en el circuito de Imola, donde joven y lleno de sueños fundé el hospital, y donde he paso unas pocas horas entre mis recuerdos”, ha escrito Costa en su propio blog, siguiendo su tono místico, casi ascético.

Costa estuvo siempre vinculado a las carreras, desde niño. Su padre Ceccho Costa, fue un ingeniero agrónomo apasionado por el motociclismo que creó el circuito de Imola en los años cincuenta. Siendo adolescente, Claudio colaboró en el socorro y la asistencia a Geoff Duke tras sufrir este una caída en Imola, y aquella actuación determinó su vocación.

Un joven Costa acude al auxilio de Geoff Duke.

En 1977 creó con un grupo de colabores la Clinica Mobile con el objetivo de ofrecer asistencia médica de urgencia en las carreras, con un planteamiento muy especializado. Su estreno no pudo ser más impactante: en su primera carrera intervino en un grave accidente múltiple que se produjo en Salzburgring en la carrera de 350, en el que se vieron implicados cinco pilotos. Hans Stadelmann falleció, pero la rápida intervención de Costa y su equipo consiguió salvar la vida a Franco Uncini y Patrick Hernandez, que estaban en situación crítica. Entre sus más célebres intervenciones, su trabajo con Mick Doohan, al que salvó una pierna tras la grave lesión sufrida en Holanda en 1992.

Así, la Clinica Mobile se convirtió en el ángel de la guarda de los pilotos. Por sus manos han pasado multitud de ellos, salvando a muchos de lesiones terribles, y aliviando de sus dolencias a la mayoría. A lo largo de los años la Clinica Mobile fue creciendo de tamaño. La furgoneta estrenada en 1977 dio paso a un camión, y así su tamaño fue creciendo de forma sucesiva. Hasta cinco unidades diferentes se han sucedido a lo largo de los años. La última llegó en 2002, con todos los avances posibles.

Hoy en día la Clinica Mobile ha pasado a un segundo plano ante el nuevo organigrama médico de MotoGP, donde el Chief Medical Officer (CMO) del campeonato es la máxima autoridad en materia médica y la Clinica Mobile se supedita a sus decisiones.

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