El piloto de Manlleu ha defendido en la última etapa su posición en el cajón. Van Beveren lo ha intentado pero de nada le ha servido ser el más rápido, ya que lo ha sido igual que Farrés. Sam Sunderland no ha tenido problemas para llevarse su primer Dakar.
El Dakar es esa carrera en la que participan pilotos de todas las marcas y que al final siempre se lleva KTM. O al menos es así en los últimos años, primero con Marc Coma, luego con Toby Price y este año con Sam Sunderland. Muchos rivales pero las motos naranjas siempre son las mejores en la meta final. Esta edición, con tantos abandonos, suspensiones de etapas y penalizaciones, la carrera se ha disputado hasta el final y a un ritmo más alto. Pero la ventaja acumulada en la primera semana de los dos pilotos oficiales del Red Bull KTM Rally, Sam Sunderland y Matthias Walkner, ha sido suficiente como para no tener sus tos de última hora.
Pero lo verdaderamente especial ha sido la tercera plaza final de Gerard Farrés, con la primera moto no oficial en la clasificación. Que el Dakar se puede ganar sin ser parte de las mega estructuras oficiales es algo que cada año está más cerca. En 2016, Stefan Svitko estuvo cerca y ahora es “Farretti” quien lo ha intentado hasta el último kilómetro. Llevaba años reclamando medios y carreras para entrenar y al final ha demostrado que cuando tiene apoyos puede lograr grandes cosas.
Adrien Van Beveren lo ha intentado en esta última etapa, pero en los 64 kilómetros cronometrados no le ha podido restar segundos al español. Ambos han terminado en la primera posición empatados a tiempo, por lo que el francés se queda fuera del cajón en su segunda participación en el Dakar. La penalización de ayer de un minuto le ha quitado un puesto que se había ganado, pero esta carrera es así y todo cuenta, no sólo lo rápido que puedas ser en las especiales.