Las motocicletas se han convertido en uno de los principales medios de transporte en Colombia y su presencia en las vías ha llevado a que la legislación evolucione durante las últimas décadas. Es así como han llegado para quedarse, nuevas obligaciones relacionadas con la circulación, los elementos de seguridad y la protección de los usuarios.
Aunque existe una extensa normativa aplicable a las motos, tres leyes resultan fundamentales para comprender cómo ha evolucionado la regulación: la Ley 769 de 2002, conocida como el Código Nacional de Tránsito Terrestre; la Ley 1239 de 2008, que introdujo importantes modificaciones, y la Ley 2251 de 2022, que actualizó las obligaciones específicas de los motociclistas bajo un enfoque de seguridad vial.
La Ley 769 de 2002: el corazón de las regulaciones
La Ley 769 de 2002 creó el Código Nacional de Tránsito Terrestre, la principal norma que regula la circulación de vehículos y actores viales en Colombia. Para las motocicletas, uno de los artículos más relevantes es el artículo 96, dedicado específicamente a establecer normas para motocicletas, motociclos y mototriciclos.
En su texto original, la legislación establecía obligaciones relacionadas con el transporte de acompañantes, el uso de elementos de seguridad, las luces direccionales y la circulación con las luces delanteras y traseras encendidas.
También contemplaba la obligación del conductor de portar un chaleco reflectivo identificado con el número de placa del vehículo.
La importancia de esta ley radica en que sentó las bases para la regulación específica de las motocicletas y abrió el camino para posteriores modificaciones, teniendo en cuenta el aumento del parque automotor y los nuevos retos de seguridad vial del país.
Ley 1239 de 2008: modificaciones en las obligaciones
Seis años después llegó la Ley 1239 de 2008, una norma que cambió diferentes disposiciones del Código Nacional de Tránsito y que tuvo un impacto directo sobre el artículo 96 relacionado con las motocicletas.
Entre los cambios introducidos estuvo la precisión de que las motocicletas deben transitar ocupando un carril, respetando las disposiciones generales sobre circulación.
Asimismo, mantuvo la posibilidad de llevar un acompañante, siempre que este cumpliera con las condiciones de seguridad exigidas. La norma reforzó igualmente la utilización de las luces direccionales y los espejos retrovisores, así como la obligación de circular permanentemente con las luces delanteras y traseras encendidas.
Uno de los aspectos que posteriormente generaría mayor evolución normativa fue la identificación del número de placa en el casco. La Ley 1239 incluyó esta exigencia dentro de la modificación del artículo 96, una disposición que años después sería eliminada con una nueva reforma legislativa.
Ley 2251 de 2022: actualización necesaria
La evolución más reciente y significativa de este conjunto normativo llegó con la Ley 2251 de 2022, también conocida como la Ley Julián Esteban -en honor al niño ciclista que falleció en la carretera vía Cajicá en 2021-, orientada a fortalecer la política de seguridad vial bajo el enfoque de Sistema Seguro.
Su artículo 9 modificó nuevamente el artículo 96 de la Ley 769 de 2002 y estableció las obligaciones específicas que actualmente sirven como referencia para los motociclistas.
La legislación vigente establece que las motocicletas deben transitar ocupando un carril, pueden llevar acompañante siempre que cumpla con los elementos de protección exigidos, deben utilizar direccionales y espejos retrovisores y circular con las luces delanteras y traseras encendidas.
Uno de los cambios más importantes fue establecer expresamente que no se puede exigir que el casco contenga el número de placa de la motocicleta. De igual forma, la norma mantiene la obligación del conductor y acompañante de utilizar casco de seguridad conforme a la reglamentación del Ministerio de Transporte.
Dato mata relato: La ley prohíbe transportar objetos que reduzcan la visibilidad, incomoden al conductor o al pasajero o representen un riesgo para otros usuarios de las vías.
Entre bielas y bujías
Cumplir estas normas representa una herramienta esencial para construir una movilidad más segura para motociclistas, pasajeros y todos los actores que comparten las vías y carreteras colombianas.












