Dos mujeres y un equipo de voluntarios, movieron a más de 600 personas en la rodada de la Ruta Rosa. Todo esto, por la lucha contra el cáncer de mama.
El pasado 18 de octubre, un grupo de voluntarios, liderado por Mariana Bejarano y Luseliss Viloria, convocaron más de 500 motocicletas en un solo lugar y con un solo propósito, recaudar fondos para la lucha contra el cáncer de mama.

A las 8:00 de la mañana, los y las motociclistas nos citamos al norte de Bogotá para rodar. Pero fue una rodada enmarcada con una energía diferente, acá no importaba quién tenia la moto más grande, la más poderosa, el mejor outfit o la que más kilómetros tuviera. Era una energía que se reflejaba en todos y que hacía que ningún estereotipo motociclista resaltara más que la unión.
Ruta Rosa: se cumplió el objetivo
En números, la convocatoria superó las expectativas, con más de 490 personas inscritas previamente, las organizadoras manifestaron que frente al año pasado tuvieron un incremento del XXXX (te debo este dato en porcentaje).
Cabe resaltar, que todos los inscritos hacían un aporte voluntario de 45.000 COP y recibimos un kit simbólico con regalos por parte de las marcas patrocinadoras – este traía Tula porta casco pañoleta o pescuezo, sticker y manilla – para participar en las actividades del restaurante y las actividades de las rifas-.
Los recursos económicos se donarían a la Fundación Ámese, que lidera una lucha frontal contra la prevención del cáncer de mama.
Una rodada, un homenaje, un destino
El comienzo de la Ruta Rosa estuvo enmarcado por un homenaje a 17 mujeres guerreras quienes habían recibido un diagnóstico positivo, es decir, ya estaban en la etapa de superación de la enfermedad. Este reconocimiento estuvo precedido por una calle de honor que dio inicio a la rodada.

El destino: Guatavita. Una distancia aproximada de 60 kilómetros, clima favorable, motos listas y una gran organización. El despliegue logístico por parte del equipo de la Ruta Rosa, fue increíble, lo cual evitó congestión en el lugar de encuentro o en la ruta trazada previamente por el equipo.
Sin contratiempos llegamos a un restaurante campestre donde pudimos compartir un ambiente muy familiar.
Espacio para todos y todas
Ya en el lugar, motociclistas, amigos y familiares se reunieron en un espacio donde existía un poco de todo. Una gran oferta culinaria, que permitía disfrutar de un gran almuerzo con una vista a la laguna de Guatavita o un buen postre para compartir entre compañeros de rodada.

Además, grandes marcas se hicieron presente con exhibición de sus portafolios o con actividades para los asistentes a la Ruta Rosa.
Todo esto acompañado de música, juegos que podían disfrutar tanto niños como adultos, actividades y sorteos que las marcas tenían preparadas para las moteras y moteros.
El mensaje más importante del evento
La tarde la cerramos con un momento, que quizá es el más importante de la Ruta Rosa: el mensaje de prevención y autocuidado por parte de la Fundación Ámese. Un espacio que nos invita a reflexionar sobre cómo nosotras y el conocimiento de nuestro cuerpo puede alertarnos a tiempo de alguna anomalía, ya que el 25% de los casos de cáncer de seno, son descubiertos por la mujer al realizar esta práctica.

Recomendaciones para luchar contra este flagelo
• Realícese el Autoexamen mensual: el conocimiento de su cuerpo le puede ayudar a determinar a tiempo algún cambio que presente.
- Vaya al médico: Al menos una vez al año hágase un chequeo médico exhaustivo y sea más constante luego de cumplir los 40 años.
- Si está entre los 50 y los 69 años realícese una Mamografía: Este procedimiento debería hacerlo como mínimo cada dos años.
- No deje pasar ningún síntoma: Si presenta masas, bultos, enrojecimiento, secreción inusual por el pezón o cambios en la forma o tamaño de la mama, acuda de inmediato al médico.
- No es solo un tema de mujeres: Aunque es un porcentaje mínimo que no supera el 1% de los casos, los hombres también pueden ser diagnosticados con cáncer de mama, habitualmente diagnosticados entre los 60 y 70 años.
Es importante mantener buenos hábitos de vida y alimentación, con una dieta rica en frutas, verduras, fibra y pescado, limitando las grasas saturadas, azúcares simples y alimentos procesados.

Otros factores de riesgo son el sobrepeso y la obesidad, la falta de actividad física, el alcohol y el cigarrillo.
La reflexión de regreso a casa
Finalizada la jornada y de regreso a casa, nos vamos reflexionando sobre dos conclusiones muy importantes:
La primera, somos nosotras las primeras que debemos cuidarnos, no solo en la carretera, sino también de enfermedades como el cáncer de seno.
La segunda, el mensaje no se puede quedar solo en la Ruta Rosa, somos nosotras las encargadas de transmitir este mensaje a otras mujeres y otros hombres de nuestro entorno, para que seamos más personas juntas luchando contra el cáncer de seno. Si quieren más información de la Ruta Rosa, visita su portal.



