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Prueba Yamaha FJR1300A 2014: tu jet privado de dos ruedas

Fotos: Javier Ortega
Las siglas FJR representan, desde hace más de una década, deportividad y confort, conceptos difíciles de aunar en una sola moto. Si a esto le sumamos los últimos avances electrónicos da como resultado una de las monturas de referencia en el segmento sport-turismo.

Desde Yamaha nos aseguraron que les resultaba muy difícil mejorar una moto que, gracias a sus cifras y a la calidad general del conjunto, les parecía realmente buena. Así que prefirieron concentrar los esfuerzos de sus ingenieros en “pulir su diamante” antes que empezar un nuevo proyecto de cero, aprovechando la buena base de su predecesora. Junto a una gran parte de ciclo, el apartado mecánico de esta nueva generación, estrenada el año pasado, incorpora mejoras en los elementos de fricción heredados de sus hermanas “R” .

Así, las mejoras se centraron en el apartado estético-aerodinámico y en la electrónica. Respecto al primero, todo el frontal es de nueva factura, dotándole de una gran protección aerodinámica y de un inmejorable confort de marcha a alta velocidad gracias, en parte, a su nueva cúpula regulable eléctricamente en altura mediante unas flechas en la piña izquierda, con efecto memoria, de tal manera que cuando arrancamos vuelve a la posición en la que la teníamos colocada. Por otro lado, también se revisó el acelerador electrónico Ride by Wire, los dos mapas de motor seleccionables (Touring o Sport), el control de velocidad de crucero y el control de tracción.

Sensaciones

Una vez a los mandos, la altura de su asiento en la posición más baja (80,5 cm) debería permitirnos llegar al suelo con facilidad, pero su ancho asiento nos obliga a separar las piernas en exceso dificultándonos hacerlo con seguridad si mides menos de 1,80 cm.

La vista se dirige a un cuadro de instrumentos muy moderno que consta de dos pantallas digitales donde se muestran las distintas opciones del ordenador de a bordo y un tacómetro analógico central de fácil lectura.

No hace falta ser técnico de MotoGP para saber que esta Yamaha no se concibió pensando en el denso tráfico de una gran ciudad. Sus 289 kg llena se hacen notar en las maniobras a baja velocidad, pero su gran radio de giro y la acertada posición de sus semimanillares elevados nos facilita hacernos rápidamente con ella.

En estas condiciones es aconsejable seleccionar el mapa de motor T (touring) ya que suaviza la entrega de potencia y nos evita tirones bruscos. Otro detalle a su favor para su uso en ciudad es la buena visibilidad que nos ofrecen sus retrovisores, aportándonos una visión amplia y nítida de lo que sucede por detrás sin apenas ángulos muertos.

A devorar kilómetros

Nos disponemos a rutear y una extraña sensación flota en el aire: es como cuando de niño tenías un examen y ¡sabías que ibas a sacar buena nota! Esta FJR es todo suavidad y una vez que te pones en marcha, los kilómetros pasan como los segundos de una cuenta atrás. El cambio es una auténtica delicia, preciso y bien escalonado, aunque en nuestra opinión echamos en falta una sexta marcha cuando circulamos por carretera, por eso de reducir revoluciones y consumo en desplazamientos largos (el modo Touring ayuda en este último aspecto). En Modo Sport las recuperaciones son impresionantes a la par que adictivas, invitándote una vez tras otra a dejar caer la velocidad en el marcador para volver a enroscar el puño derecho.

En el apartado aerodinámico, a la excelente protección frente al viento hay que sumar la ausencia de las molestas turbulencias que normalmente aparecen entre nuestro casco y el buen tarado de las suspensiones, que además aporta un gran aplomo cuando circulamos a buen ritmo y otorgando un gran confort de marcha. Además, con 25 l. de depósito no tendrás que preocuparte mucho por ir parando en las gasolineras.

Una vez que abandonamos la autopista, las carreteras secundarias nos aportan el decorado necesario para sacar partido a su chasis deltabox doble viga de aluminio y al gran tetracilíndrico de 146 CV.

Entre largas curvas de montaña es donde saca a relucir su alma de deportiva, empujando con brío por encima de 4.000 rpm sin apenas y llevándonos a la línea roja del cuentarrevoluciones que parece estar más cerca que nunca. Eso sí, a medida que la carretera se muestra más enrevesada esta FJR empieza a sentirse algo incómoda. A pesar de que su frenada combinada y buen calibrado de ABS nos transmite confianza, en las curvas más cerradas la inercia de su peso pasa factura a la vez que roza con los avisadores con cierta facilidad.

Valoración final

La nueva FJR1300 es una gran opción para todos aquellos que estéis pensando en comprar una una moto para viajar sin renunciar al espíritu deportivo que te enganchó a las dos ruedas. No sería del todo correcto compararla con la Triumph Trophy o con la BMW R1200RT ya que, aunque puedan parecer rivales directas, son motos muy distintas. Estas últimas tienen una faceta touring más acentuada que el modelo de la marca de los diapasones.

Todos hemos soñado en alguna ocasión con tener un jet privado a nuestra disposición. Si existe una homóloga en el mundo de las dos ruedas que nos permitirá recorrer grandes distancias, tan confortable como deportiva, esa es la Yamaha FJR 1300 (18.499 €). Además de nuestra versión “A” de la prueba hay dos más: la “AE” con suspensiones regulables electrónicamente (19.499 €) y la “AS”, que destaca por su ausencia de maneta de embrague ya que también incluye cambio semi-automático (20.899 €).

Lo mejor:

  • Confort de marcha
  • Nueva estética
  • Suavidad general

Mejoraríamos:

  • Peso en orden de marcha
  • Caja de cambio de 5 velocidades
  • Depósito excesivamente ancho

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