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Prueba Ducati Monster 797 2017: vuelve el «Monsterino»

Fotos: Ducati
Ducati recupera su Monster de acceso tras cuatro años apostando únicamente por la familia Scrambler, de clara tendencia neo-retro. Los incondicionales del icono naked deportivo italiano ya pueden respirar tranquilos porque vuelve la accesibilidad y la diversión hecha Monster: la "pequeña" hija pródiga ya está en casa.

En 1995, dos años después de la llegada de la Monster 900 a los concesionarios de todo el mundo, Ducati amplió gama con la Monster 600, la “peque” de la familia. Carburadores, 51 CV, monodisco de freno delantero y mecánica evolucionada de las antiguas Pantah para hacérselo más fácil a los noveles en las dos ruedas. En 2002 se subió la cilindrada hasta los 620 cc aprovechando la inclusión de inyección electrónica, cerrando la “clásica” primera generación Monster diseñada por Galluzzi con la 695 de 2007. La Monster 696 2008 rompió con todo lo anterior, siendo un verdadero éxito de ventas en España junto a su hermana 796. Ducati las dio carpetazo con el lanzamiento de la tercera generación Monster en 2013. Tras cuatro años en los muchos han echado de menos una naked de acceso en la familia boloñesa, gama Scrambler aparte, la vuelta al concepto Monster más esencial cobra forma en este 2017: la 797 ya está aquí.

Su presentación internacional estática tuvo lugar en el pasado Salón EICMA 2016, luciendo en tres colores típicos de la marca boloñesa: blanca, roja y negra. El motor (Euro 4) es el mismo de las Scrambler (V2 de aire-aceite, 803 cc, 2 válvulas por cilindro y 75 CV) y el depósito-colín es compartido con las Monster 1200/821 pero el conjunto chasis (acero)/basculante (aluminio) es de nueva factura, con suspensiones Kayaba/Sachs (amortiguador en el lateral izquierdo como las Scrambler) y frenos Brembo. Con la llegada de la 797, la gama Monster 2017 crece hasta las 8 opciones sumando todas las cilindradas y versiones.

Primera naked

La primera sensación que tienes al subirte en la Monster 797 es que es más estrecha y compacta que sus hermanas de “agua”, además de baja (805 mm de asiento a suelo) y con una ergonomía muy cuidada. La postura es relajada, consecuencia de unas estriberas más bajas y un manillar más cercano al conductor que en una Monster 821. Siempre es de agradecer pocos extremismos en una montura con un abanico de uso/usuarios tan polivalente, siempre sin perder ese feeling deportivo tan característico de las motos boloñesas. Sólo el roce del talón de la bota derecha con el anclaje de la estribera del pasajero al apoyar con las puntas de los pies se me hace algo incómodo (algo que también sucede con la M821).

Se me hace raro no tener que dedicarle tiempo a eso de “entender” el manejo de los botones para ajustar todas las ayudas electrónicas a la conducción que quiero realizar en cada momento. Sí, es una Ducati, pero no hace gala de tantos “gadgets” tecnológicos como el resto de modelos del catálogo. Tiene ABS (Bosch, desconectable), embrague asistido antirrebote (APTC), instrumentación con display LCD, luz de posición/trasera LED y preinstalación de sistema de comunicación Multimedia bluetooth (DMS) para conectar nuestro smartphone (recibes llamadas y escuchas música entre otras posibilidades). La toma de corriente USB bajo el asiento, la maneta de freno regulable en 5 posiciones o la pestaña de cierre del depósito de 16,5 l. (heredado de las M1200) como claro guiño a la Monster 900 de 1992 son otros detalles interesantes.

Circulando con la Monster 797 aprecias que el tacto del gas y la respuesta del motor se han suavizado

Circulando con la Monster 797 aprecias que el tacto del gas y la respuesta del motor se han suavizado, consiguiendo un carácter más dócil y amigable con su conductor, pero no carente de fuerza. El 80% del par se encuentra a 3.500 rpm, con un motor que disfruta en la zona media del motor, a eso de las 7.000 rpm. Puedes jugar con el cambio, apurar las marchas o dejarla correr: la Monster 797 admite todo tipo de conducción. Acostumbrado a la reacción de una Monster 821, con casi 40 CV más, no sientes esa “patada” tan directa e instantánea al abrir el gas: ahora la reacción es algo más lenta y progresiva, lineal pero sin brusquedades.

Rápidamente coges el tranquillo a esta 797, jugando con ella en curva, apoyando con confianza y divirtiéndote de lo lindo. Su horquilla, aunque no regulable, se tiene correctamente y responde bien. El amortiguador Sachs (regulable en precarga y rebote) es algo más seco de reacciones, pero el tarado estándar conseguido es equilibrado. El nuevo chasis hace de esta Monster una moto muy ágil y manejable, que hace fácil cualquier movimiento y decisión sobre ella. Sus 193 kg declarados llena también favorecen este comportamiento Fun.

La Monster 797 es una moto completa, contenida y resultona

A la hora de frenar pocos peros, ya que el doble disco semiflotante con una pareja de pinzas delanteras radiales Brembo M4.32 (bomba axial) son un valor seguro de potencia y tacto, sin radicalismos. El ABS, al contrario que en el resto de la gama, posee un único nivel de intervención y es muy poco intrusivo. Rodando por las estrechas y reviradas carreteras de Niza nunca llegó a actuar. Por su parte, los Pirelli Diablo Rosso II funcionan bien, haciendo gala de ese equilibrio rendimiento/prestaciones que caracteriza a esta moto.

La nueva Ducati Monster 797 suena bien, tiene acabados dignos de motos más caras y rezuma esencia Monster por los cuatro costados. Su competencia directa pasa por el resto de nakeds deportivas de media cilindrada, modelos con tanta aceptación como la Yamaha MT-07, Kawasaki Z650, Honda CB650F, Suzuki SV650 o BMW F800R, sin duda, un segmento difícil y competido como pocos.

Ducati Monster 797 estándar a la izquierda y versión Plus a la derecha

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