Carbono, ese material que los moteros veneran como si fuese oro. Es por ello que cuando vemos una moto que lo utiliza como si fuese gratis, no podemos evitar babear si además está hecho con buen gusto. Este es el caso de la Suzuki GSX-R1000R de Raptik#39, literalmente una oda al carbono y a la ligereza que seguramente mejora además su comportamiento.
Tal y como cuentan en 1000.ps, gracias a un escape Akrapovic Evolution y una centralita Woolich, el motor de la deportiva de Hamamatsu entrega 194 CV para 175 kg en seco. Cifras muy cercanas a la espectacular Ryuyo que con 212 CV y 168 CV, es una de las motos más espectaculares que hemos visto en los últimos tiempos.

Con la ayuda de No Limit Tuning GmbH, han buscado reducir el peso al máximo pero que la moto pueda seguir siendo “usable” en carretera. Además de un carenado completamente en fibra de carbono (incluye el canal del RamAir), y protecciones para chasis y basculante además de unas llantas del mismo material fabricadas por ThyssenKrupp, ha instalado multitud de accesorios de Puig.
El reducir peso se ha llevado al extremo como podemos ver en el disco de freno trasero, que desconocemos si será eficaz pero ligero seguro que sí. Otro detalle interesante es que el piñón es de material carbonocerámico. Monta también bomba de freno Magura, amortiguador de dirección Öhlins, una batería de litio, semimanillares LighTech o estriberas RME Racing.

Nos ha sorprendido que las protecciones del motor sean Puig en plástico en vez de carbono. O por ejemplo que la tija superior sea la original y no una aligerada, una de las modificaciones habituales a la hora de mejorar la respuesta y la ligereza. Aunque seguro que ninguno de nosotros le haría un feo si nos la regalasen…



