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Sangre como componente de las baterías de litio-oxígeno

Fotos: Google Images
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La Universidad de Yale está desarrollando un estudio en el cual se investiga la utilización de la sangre como motor para alargar la vida de las baterías de litio-oxígeno aumentando, además, su rendimiento.

Si hace unas semanas hablábamos de la cerveza como propulsora de las baterías, otro estudio, en este caso proveniente de la Universidad de Yale, propone la sangre. Esta materia se plantea como un nuevo componente para alargar la vida de las baterías de litio-oxígeno, equipadas para una gran capacidad de carga pero con un ciclo de vida muy corto.

Los investigadores de la Universidad americana de Yale se han metido de lleno en este nuevo proyecto que sería capaz de eliminar los componentes que causan la degeneración de las baterías. La sangre otorgaría una mayor autonomía y rendimiento a estos sistemas de carga, ayudando además a reducir el impacto ambiental.

Las baterías que usamos hoy en día tiene una vida limitada debido a que el peróxido de litio generado libera el oxígeno y se acumula en la membrana porosa, bloqueando el paso del aire y por lo tanto también el ciclo normal de la batería. Este efecto sería el que han logrado evitar los investigadores de Yale mediante la sangre, más concretamente con la molécula hemo de la hemoglobina contenida.

En resumen, el resultado de esta innovación sería una mayor eficiencia de las baterías y un alargamiento de la vida útil de estas. Los americanos aún no han dado datos muy específicos sobre este descubrimiento,que aún está en proceso, lo que sí han respondido es una pregunta que ahora mismo muchos os estaréis preguntado y que puede resultar un tanto perturbadora, ¿de dónde se obtendría la sangre? La respuesta es sencilla: de los mataderos. La sangre generada por la industria de la alimentación que en este momento supone un desperdicio “material” pasaría a tener una utilidad.

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