El título de MotoGP, por encima de las circunstancias que lo rodean, es especial porque se trata de uno de esos casos en el que dos compañeros de equipo llegan a la última carrera jugándose el título, separados por un escaso puñado de puntos. Es lo que podríamos llamar “fuego amigo“… Wayne Rainey dijo en una ocasión que el compañero de equipo es tu primer enemigo a batir, y a lo largo de la historia del campeonato hemos asistido a diferentes episodios de este tipo.
La singularidad de la disputa entre Valentino Rossi y Jorge Lorenzo es que es la primera vez que se da en la máxima categoría una situación así entre pilotos de un mismo equipo. Ha habido muchos finales apretados pero nunca entre dos compañeros que llegan con idénticas opciones a la última cita, porque los escasos siete puntos que los separan son insuficientes para definir el título en uno u otro sentido.
Como anticipo de la carrera, es una buena ocasión para repasar algunos de los enfrentamientos entre compañeros más sonados en la historia del campeonato.
Talmacsi-Faubel 125 (Cheste 2007)
El episodio más reciente en la disputa entre compañeros se vivió hace ocho años precisamente en Valencia. En aquella ocasión Gabor Talmacsi y Héctor Faubel se disputaban el título de 125 tras una intensa y a veces conflictiva temporada. Las circunstancias del desenlace, en Valencia, con un equipo valenciano y frente a un piloto valenciano, hacían pensar al entorno de Talmacsi que en Cheste le esperaría una encerrona. Pero la nobleza y deportividad del Team Aspar y Faubel quedó puesta de manifiesto.
El húngaro llegaba con diez puntos de margen, pero la siempre incierta categoría de 125 podía dar pie a cualquier situación. Talmacsi no se achicó ante la atmósfera local, y salió a dar la cara, mandando en la carrera casi de principio a fin. Lideró 22 de las 24 vueltas de carrera, y en la última se vio superado por Faubel, que se anotó la victoria. Talmacsi entró a una décima y cedió cinco puntos, pero fue campeón con un margen de cinco gracias a su ventaja.
Jacque-Nakano 250 (Phillip Island 2000)
Esta fue un de las temporadas más épicas y emocionantes que se recuerdan. Los dos compañeros de equipo en Tech 3, Olivier Jacque y Shinya Nakano, protagonizaron una intensa temporada en lucha con los hombres de Honda, Daijiro Katoh y Torhu Ukawa, con alternativas de todo tipo y opciones reales al título para los cuatro casi hasta la última carrera, pero al final Jacque y Nakano llegaron a Phillip Island separados por dos puntos de diferencia.
La carrera no fue nada disputada, pero sí muy tensa. Nakano estuvo en cabeza las 25 vueltas de carrera, casi 111 kilómetros, y enfiló la última recta de meta en busca del título. Su triunfo le permitiría ganar el título por tres puntos sobre Jacque. Pero el francés, que se había mantenido en toda la carrera a rueda de Nakano, sin mostrarse en ningún momento, salió de su rebufo en la recta y le superó por solo 14 milésimas de segundo. Nada. Ni un suspiro. Pero suficiente para diferenciar la gloria del fracaso y encumbrar a Jacque como campeón.
Capirossi-Harada 250 (Buenos Aires 1998)
Puede que sea, hasta el momento, el final más polémico que se recuerda en la historia del Mundial. Después de una temporada intensa, plagada de alternativas, Loris Capirossi y Tetsuya Harada llegaron a la última carrera, Argentina, separados por tan solo tres puntos.
Capirossi llevó el peso de la carrera la mayor parte del tiempo mientras que Harada adoptó una posición más estratégica, como hizo en 1993 en el Jarama, cuando ambos se encontraron por primera vez en la lucha por un título. La llegada de Valentino Rossi en las últimas vueltas tras una gran remontada fue un aliciente más. Pero en la última vuelta, Harada superó a los dos italianos y se puso en cabeza, una posición que le daba el título. A falta de dos curvas, Capirossi, ya segundo, se olvidó de trazar y arrolló al japonés, que se cayó. Ganó Rossi y Capirossi fue segundo, proclamándose campeón.
Pero Dirección de Carrera desclasificó a Capirossi, aunque posteriormente los comisarios de la FIM anularon la sanción y le restituyeron como campeón. Aquello terminó como el “rosario de la aurora”, con los mecánicos de ambos pilotos (todos italianos) peleándose en los “boxes”, y Harada maldiciendo una y mil veces a Capirossi, uno de los pilotos más sancionados de la historia motociclista y hoy, quien lo diría, Oficial de Seguridad de Dorna para MotoGP.
Cadalora-Gresini 125 (Hockenheim 1986)
En 1985 Garelli comenzó a lucir los colores del Team Italia, el equipo de la Federación Motociclista Italiana, desde el que fueron lanzados al Mundial los nuevos talentos del motociclismo italiano. Uno de ellos era Luca Cadalora, que en 1986 compartió equipo con el entonces campeón, Fausto Gresini.
Cadalora y Gresini sostuvieron una intensa disputa que les llevó hasta la última carrera, el Gran Premio de Baden-Würtemberg, disputado en Hockenheim, con una diferencia de 11 puntos entre ellos a favor de Cadalora. Entonces, el ganador de una carrera obtenía 15 puntos, por lo que Cadalora tenía el título encarrilado. Gresini llevó el peso de la carrera y se impuso a un abierto y combativo pelotón que cambiaba constantemente de posición en las larguísimas rectas de Hockenheim. Al final, Cadalora fue segundo imponiéndose a Auinger, Gianola y Kneubühler, y ganó el título por solo ocho puntos.
Ballington-Hansford 250 (Rijeka 1978)
Kork Ballington y Gregg Hansford fueron pilotos oficiales de Kawasaki en 1978 y 1979. En 1978 era la primera vez que Rijeka acogía un Gran Premio, y hubo cierta incertidumbre sobre la realización de la carrera, que solo se confirmó tres semanas antes de la fecha.
Ballington llegó a Yugoslavia con una renta de 11 puntos sobre Hansford. Rijeka era un nuevo escenario que dejaba atrás el peligroso circuito del acantilado de Opatija. Hansford logró el doblete ese día, ganando en 250 y 350 (esa temporada consiguió nada menos que siete victorias entre ambas categorías), pero Ballington no quiso arriesgarse y se conformó con ser tercero tras Anton Mang, con lo que se imponía en el campeonato por solo 6 puntos y completaba su primer doblete de títulos, que repetiría al año siguiente.
Read-Ivy 250 (Monza 1968)
Este fue uno de los episodios más polémicos de la historia del Mundial, una historia negra que siempre ha acompañado a Phil Read. Esa temporada, él y su compañero Bill Ivy, libres de la competencia con Honda, que se había retirado del campeonato, camparon a sus anchas por el Mundial de 250 con las Yamaha RD05, cuyo motor “dos tiempos” V-4 estaba a años luz de la competencia.
La igualdad entre los dos pilotos fue máxima. Los dos fueron repartiéndose, casi de forma consecutiva, todas las victorias. Llegaron a Monza con Ivy mandando en la clasificación 46-44 frente a Read, con cinco victorias frente a las cuatro de Read.
Como ese año Read ya se había proclamado campeón en 125, Yamaha le ordenó que tenía que permitir ganar a Ivy para que este lograra el título de 250. Pero Read se negó: ganó la carrera de Monza y se produjo un empate total a puntos netos y brutos, y posiciones (cinco primeros y dos segundos cada uno). Por lo que la FIM tuvo que proceder al desempate por tiempos: Read ganó con un margen de 2’05“3, básicamente por el resultado de Monza, donde Ivy entró a 1’51“0 de Read. Con el reglamento actual el campeón también habría sido Read, por ganar la última carrera.




