Por definición, los aditivos de la gasolina son sustancias químicas que se añaden al combustible para mejorar su rendimiento, ayudan a proteger el motor y de paso, mantienen limpios los inyectores y las válvulas.
En Colombia, la regulación establece que la gasolina comercializada debe contener aditivos detergentes, dispersantes y controladores de formación de depósitos. Por esta razón, el motociclista no tiene que agregar necesariamente un aditivo adicional cada vez que tanquea.
¿Para qué sirven los aditivos?
Los detergentes y dispersantes ayudan a prevenir y controlar la acumulación de residuos en componentes como inyectores, carburadores y válvulas de admisión. Esto contribuye a conservar un adecuado funcionamiento del sistema de alimentación y de la combustión.
También existen productos adicionales como limpiadores de inyectores, estabilizadores de combustible, inhibidores de corrosión y elevadores de octanaje, pero cada uno tiene una función específica y no todos son necesarios para una motocicleta de uso cotidiano.
¿Qué dice la reglamentación colombiana?
La Resolución 40103 de 2021, expedida por los ministerios de Minas y Energía y de Ambiente y Desarrollo Sostenible, establece los requisitos de calidad para las gasolinas básicas y oxigenadas con etanol anhidro comercializadas en Colombia.
La norma exige la presencia de aditivos detergentes, dispersantes y controladores de formación de depósitos e indica restricciones para determinadas sustancias.
Entre ellas, se prohíben aditivos que contengan metales pesados o que utilicen hidrocarburos poli-aromáticos como diluyentes. La Resolución 81055 de 1999 fija requisitos técnicos adicionales relacionados con la naturaleza, dosificación, compatibilidad y control de estos aditivos.
Puntos clave para el motociclista
La gasolina que se comercializa legalmente en Colombia ya incorpora un paquete de aditivos regulado. Por eso, añadir productos adicionales no significa necesariamente obtener más potencia, menor consumo o mejor rendimiento.
La recomendación fundamental es utilizar gasolina de calidad, respetar el octanaje indicado por el fabricante y realizar el mantenimiento periódico. Los aditivos adicionales deben emplearse únicamente cuando exista una necesidad concreta y siguiendo las instrucciones del producto.






