Qué es el control de tracción y cómo funciona
El Traction Control System (TCS) nació como una tecnología destinada principalmente a las motocicletas deportivas y de competición, debido al aumento de potencia de los motores y la necesidad de evitar que la rueda trasera perdiera adherencia al acelerar.
Su funcionamiento se basa en comparar la velocidad de giro de las ruedas. Cuando detecta que la llanta trasera gira más rápido de lo necesario, el sistema reduce momentáneamente la entrega de potencia para recuperar la adherencia.
Los dispositivos actuales disponen de sensores y, en los modelos más avanzados, una IMU (unidad de medición inercial) que da a conocer el ángulo de inclinación de la motocicleta y ajusta la intervención electrónica durante las curvas.
Un poco de historia
Los primeros desarrollos importantes del control de tracción para motocicletas estuvieron relacionados con la competición y con el crecimiento de las prestaciones de las motocicletas deportivas. A medida que los motores comenzaron a ofrecer mayores niveles de potencia, mantener la rueda trasera bajo control durante la aceleración se convirtió en un desafío cada vez mayor.
Fue ahí donde el Mundial de Motociclismo, se convirtió en el laboratorio de pruebas de las marcas – también pasa en la F1 y Fórmula E, en los automóviles- para desarrollar soluciones electrónicas capaces de gestionar la entrega de potencia.
El arribo de la inyección electrónica, los aceleradores electrónicos ride-by-wire y sensores cada vez más precisos, hicieron que las motocicletas dieran un paso de “gigante” y pudieran modificar electrónicamente la forma en que el impulsor entregaba su potencia. A comienzos de este siglo, esta tecnología empezó a llegar con mayor fuerza a las motocicletas de producción.
Marcas como Ducati, BMW Motorrad, Yamaha y KTM crearon sus propios sistemas, inicialmente destinados a modelos deportivos, para después llegar a otros segmentos.
Controles de tracción “activos”: Los pioneros
El Ducati Traction Control (DTC), es uno de los dispositivos más conocidos del planeta. La firma italiana fue una de las grandes impulsoras de la electrónica aplicada a las motocicletas deportivas y ahora, integra el control de tracción con otros sistemas como el ABS en curva, los modos de conducción y el control de wheelie.
BMW Motorrad también utiliza sistemas DTC en diferentes modelos. Su funcionamiento busca controlar el deslizamiento de la rueda trasera y adaptar la entrega de potencia según el modo seleccionado.
Por su parte, Yamaha utiliza sistemas de control de tracción en numerosos modelos. Es así como la MT-09, puede fusionar el control de tracción, control de deslizamiento y modos de conducción, dependiendo de la generación y versión.
KTM también tiene lo suyo. Se encargó de diseñar sistemas avanzados de control de tracción, para sus motocicletas deportivas y Adventure. Su tecnología lo habilita para modificar el nivel de intervención, y así, adaptarse al asfalto, la conducción deportiva o incluso superficies de baja adherencia.
Entre bielas y bujías
A día de hoy, el control de tracción ya no es exclusivo de las superbikes. Ya está presente en motos Naked, Touring, Adventure, entre otras, y con modos específicos que incluso permiten cierto deslizamiento sobre superficies de tierra.
Aunque nunca reemplazará la experiencia del motociclista, el TCS aporta un margen adicional de seguridad para el asfalto mojado, gravilla y caminos destapados, entre otras superficies de baja adherencia, convirtiéndose en una hoja de ruta tecnológica en el mundo de las motocicletas.







