El pasado jueves día 22 de enero, Julio Álamo nos ha contado de forma genuina y desenfadada su particular vuelta al mundo. Un viaje que ha logrado completar a los mandos de su Triumph Tiger 1200 Rally Explorer, con la que recorrió más de 45.000 kilómetros durante ocho meses y a través de 21 países.
El evento tuvo lugar en Triumph Madrid, con un tiempo reservado a la prensa especializada y una ampliación posterior al público en general, y tanto los primeros como los segundos disfrutaron de la crónica sincera y de primera mano de un gran viajero con todas las letras.

Julio Álamo y “el viaje que no estaba escrito”
Conozco a Julio desde hace más de 10 años y aunque no siempre nos hemos tratado tanto como me hubiera gustado, siempre le he seguido de reojo por las redes. Su incansable perseguir de su objetivo (llegar en moto a todos los toros de Osborne existentes allá donde estuvieran) y su forma amena de comunicar le hacen destacar en el mundo de la moto de aventura, sin opacar su talante afable y sencillo.
Julio ha visitado por fin el último toro de Osborne que le quedaba por conocer y para eso ha emprendido un épico viaje por Europa, Asia Central, Mongolia y algunas de las partes más peliagudas de Rusia, con destino Japón. Más allá de que estamos en tiempos modernos, donde la exploración y el descubrimiento se encuentran ya en límites muy extremos, siempre habrá que reconocer la valentía de quien decide cruzar en solitario continentes enteros, sin más ayuda que su moto y su buen juicio.

Una vez en Japón, comprobó que los ecos de su gesta le habían precedido y fue recibido con el cariño y expectación que inspiran siempre, en especial entre los más jóvenes, las historias de viajes y penurias del camino. Este recibimiento debió ser una llamada al descanso, pero para Julio fue solo la espuela que le animó a ampliar su viaje para completar una circunnavegación del globo (la vuelta al mundo de Julio Álamo) añadiendo Norteamérica y gran parte de Centro América.
“Sentí que el viaje no tenía por qué terminar ahí. Decidir seguir adelante y cruzar América solo era posible si confiaba plenamente en la moto. Durante todo el recorrido la Tiger 1200 me dio esa tranquilidad: podía centrarme en viajar y tomar decisiones, sabiendo que la moto iba a responder”, explicó Julio Álamo.

Desde Japón, él y su moto saltaron a Canadá, para seguir viviendo anécdotas, amigos, fotos, vivencias y aventuras, hasta su regreso a España en avión desde Panamá. Ocho meses en ruta, más de 45.000 kilómetros, 900 horas de conducción y 21 países atravesados, múltiples husos horarios y una convivencia constante con la incertidumbre pusieron a prueba no solo la resistencia física, sino también la capacidad de adaptación.
Paloma Lence, responsable de Marketing y Comunicación de Triumph España, quiso poner en valor el significado de este proyecto y su conexión con la forma de entender la aventura sobre dos ruedas. Esta explicaba: “Para Triumph es un orgullo formar parte de proyectos como el de Julio, que demuestran que la aventura no es una idea abstracta, sino algo que se vive día a día y se va transformando durante la ruta.”

Concluía: “Creemos en motos pensadas para viajar de verdad y capaces de acompañar al motorista con la máxima tecnología y confort cuando el plan cambia y la aventura empieza de nuevo”. Más allá de las cifras, el paso por América consolidó la dimensión humana del viaje.
Julio fue sincero y cercano en su charla. Todavía procesando su regreso, contó anécdotas y encuentros locos con la ilusión y la mirada de aquel que sabe que ha cambiado por dentro y que ha crecido para siempre. Inspirador, tenaz y valiente ¡Bienvenido a casa Julio, gran viajero!