Para nadie es un secreto que, al tener unas llantas en óptimo estado, podemos circular de mejor manera por las calles de nuestra ciudad y carreteras del país.
Sin embargo, usted se ha preguntado: ¿cuál es la llanta correcta para su motocicleta? Saber la respuesta a este cuestionamiento, no es difícil, pero requiere de toda su atención. En Soy Motero Colombia, le decimos qué factores de riesgo debe tener en cuenta a la hora de escoger las llantas adecuadas para su motocicleta.
Presión de Inflado Incorrecta
Baja presión: Genera un exceso de flexibilidad en la llanta, lo que provoca sobrecalentamiento, desgaste acelerado en los bordes, pérdida de estabilidad en curvas y una dirección pesada o imprecisa.
Alta presión: Reduce el área de contacto (huella) de la llanta con el suelo. Esto disminuye la amortiguación natural, altera la suspensión y provoca una pérdida crítica de adherencia, haciendo que la moto rebote ante cualquier imperfección del camino.
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Resistencia al rodaje
Compuesto de la llanta: Las llantas de compuesto blando ofrecen mayor agarre, pero también generan más fricción, lo que puede aumentar el consumo.
Potencia y respuesta del motor
La entrega de potencia y la respuesta del motor, se verán o no afectados dependiendo de la llanta escogida. Una llanta más ancha o con mayor fricción puede ralentizar la aceleración, mientras que un modelo más eficiente permite una mejor transferencia de potencia al asfalto.
El perfil de la llanta es un aspecto clave a revisar. Un perfil más triangular mejora la maniobrabilidad y la rapidez en los cambios de dirección. Mientras que con uno más redondeado, las transiciones son más neutras y estables.
Otro punto que sale a discusión es el de usar llantas radiales o diagonales. En general, los expertos en la materia, señalan que las radiales generan menos calor y ofrecen menor resistencia, mejorando la eficiencia en carretera.
En cuanto al compuesto de la banda de rodadura se sabe que: un compuesto de doble rodadura -duro en el centro y blando en los laterales- mejora la estabilidad en rectas y el agarre en curvas sin comprometer la potencia.
Llantas y el consumo de combustible
El tipo de llantas que elija, sin duda alguna, marca la diferencia en el consumo de combustible. Para mejorar la eficiencia hay que verificar:
Presión: Mantener la presión recomendada por el fabricante evita un consumo excesivo de combustible.
Llantas con baja resistencia al rodaje: Se fabricaron para optimizar la eficiencia energética. Pueden reducir el consumo hasta un 5%.
Llantas desgastadas: Una llanta vieja o con un labrado incompleto disminuye la adherencia al suelo y obliga al propulsor a esforzarse más para mantener la velocidad.
Factores Externos y de Conducción
Temperatura del asfalto: Las llantas necesitan alcanzar una temperatura óptima para ofrecer su máximo agarre. Conducir de forma agresiva en frío o transitar por carreteras heladas disminuye radicalmente la tracción.
Exceso de carga: Superar el índice de carga máxima especificado por el fabricante somete a la llanta a un estrés estructural que puede deformarla o destruirla.
Mantenimiento para un rendimiento óptimo
Se debe revisar la banda de rodadura: Conducir con llantas «lisas» -sin el labrado mínimo legal o recomendado, generalmente menos de 1.6 mm- reduce drásticamente el agarre, especialmente en superficies mojadas, provocando el peligroso efecto de aquaplaning.
Además es importante verificar la caducidad: Aunque las llantas no tiene una fecha exacta de caducidad, el caucho se degrada y se endurece con el tiempo -cristalización-, perdiendo sus propiedades de adherencia. Se recomienda revisar la fecha de fabricación y reemplazarlas si tienen más de 5 años de uso.
Por último, se debe inspeccionar la presencia de grietas, cortes, deformaciones o «chichones» en las paredes laterales de las llantas, ya que incrementa el riesgo de una explosión repentina a alta velocidad.







