Qué son las bujías y para qué sirven
Las bujías de una moto son pequeñas piezas que generan la chispa eléctrica para encender la mezcla de aire y combustible dentro del motor. Para generar la chispa eléctrica entre los dos electrodos, deben estar separados de 0.5 y 0.7 mm, por lo general.
La correcta separación entre los electrodos y su buen estado resultan fundamentales. Mientras que una distancia menor o mayor a lo indicado anteriormente, así como la falta de un buen mantenimiento -suciedad-, pueden producir desde fallos de encendido hasta de funcionamiento.
Grado térmico de una bujía: Su importancia
El grado térmico de una bujía ayuda a entender el comportamiento de esta pieza, puesto que determina la capacidad de la bujía para disipar el calor generado durante la combustión. Para los diferentes tipos de motor de motocicletas hay dos tipos de bujías. Según su grado térmico encontramos:
Bujías «Calientes»: Disipan el calor lentamente. Retienen temperatura para evitar que se ensucien con hollín, por lo que se adaptan a motores de baja potencia o de trabajo urbano.
Bujías «Frías»: Llevan el calor muy rápido hacia la culata. Evitan el sobrecalentamiento y la pre-ignición, siendo obligatorias en motores de alto rendimiento o de competición.
Y según el material del electrodo existen:
Cobre / Níquel: Tienen un núcleo de cobre con recubrimiento de níquel. Son baratas, ideales para motores de baja cilindrada o uso diario, pero se desgastan más rápido.
Platino: El electrodo lleva una punta de platino. Soportan mejor la temperatura, duran más que las de cobre y mantienen la estabilidad de la chispa por más tiempo.
Iridio: Tienen un electrodo central muy fino de iridio. Soportan temperaturas extremas, optimizan el encendido y pueden durar hasta cuatro veces más que una convencional, siendo comunes en alta cilindrada.
¿Con qué frecuencia hay que cambiar las bujías?
Al ser elementos expuestos a altas temperaturas y múltiples ciclos de funcionamiento, se estima que su cambio debe hacerse a los 30.000 km aproximadamente. Pero como en todo, esto dependerá del tipo de bujías y motor que se esté utilizando.
En estos casos hay que seguir el manual de instrucciones del fabricante. Hay que utilizar únicamente la referencia homologada o su equivalente. Usar un grado térmico que no es o una bujía incorrecta, es dictar una sentencia de muerte al motor de su motocicleta.
Por qué hay que conocer el tono del electrodo
Según expertos en la materia, el tono o color ideal del electrodo suele ser tipo avellana, señal inequívoca de que la ignición se produce en condiciones correctas.
Pero si en lugar del color avellana, aparecen depósitos negros de carbonilla, el problema puede estar relacionado con una combustión demasiado fría o trayectos muy cortos que impiden alcanzar la temperatura adecuada.
Por el contrario, un aspecto blanco “lechoso” puede indicar exceso de temperatura o una mezcla pobre, por lo que hay que parar mucha atención y si es necesario, llevarlo a un taller mecánico. Si se nota la presencia de restos viscosos, esto puede ser síntoma de desgaste interno, especialmente en elementos relacionados con el sellado del cilindro.
¿Sabe cómo cambiar una bujía?
En principio, todo parece fácil para cambiar una bujía. Pero para esto, hay que tener las herramientas básicas.
Paso uno: Hay que trabajar siempre con el motor 100 % frío. Además de evitar quemaduras, disminuye el riesgo de dañar la rosca de la culata.
Paso dos: Tras retirar la pipa de bujía, esta se afloja con una llave específica. La nueva debe empezar a enroscarse a mano, para asegurarse que entra correctamente en su alojamiento. Solo cuando esté estable debe terminar de apretarse con la herramienta.
Cabe destacar que varios fabricantes indican un par de apriete concreto, sobre todo en motores modernos con culatas de aluminio, por lo que se recomienda usar una llave dinamométrica.
¡Siempre hay que reemplazar las bujías!
Siendo piezas tan sensibles y a pesar de las prácticas del pasado, hay que sustituir las bujías y no limpiarlas y reutilizarlas.
La premisa que acaba con todo, es que las bujías están diseñadas para autolimpiarse cuando trabajan en su rango térmico correcto, normalmente entre unos 550 y 800 °C -en ese rango de temperatura muchos depósitos terminan desapareciendo solos-.
Todo motero quiere a su moto y por la salud de la misma, es mejor hacer una inversión pequeña pero segura a una reparación costosa y con la incertidumbre de recibir el peor diagnóstico: pérdida total.







