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Prueba Honda CBR250R: me la pido

Fotos: Javier Ortega
La filosofía de las siglas City Bike Racing, vigente desde 1989, cobra mucho protagonismo en el modelo de cuarto de litro de la firma del ala dorada. Kawasaki, Hyosung y Daelim ya estaban, y sólo faltaba ella... una opción más que interesante.

¿Qué moto quieres tener de mayor? Muchos de los niños a los que ya les corría la gasolina por sus venas en la década de los ’80 y principios de los ’90 habrían contestado enérgicamente y sin dudar un solo segundo algo que había calado muy profundo en su mente: ¡Una CBR! No en vano, la primera Honda Hurricane 600 de 1987 había redefinido los estándares de las motos deportivas de entonces y había revolucionado el mercado de las Supersport. Era, sencillamente, la mejor.

La pequeña Supersport nipona es una moto que mantiene la esencia racing de aquellas, matizada por las circunstancias y necesidades actuales. En Soymotero.net hemos querido mantener viva la llama de la leyenda y contaros de primera mano cómo va esta CBR. Un modelo dirigido a todos aquellos que se inician en el mundo de las dos ruedas con su nuevo carnet A2, que buscan acabados sport combinados con eficiencia, bajo consumo, precio competitivo y fiabilidad Honda.

Entra por la vista y el tacto

A medio camino entre las nuevas VFR1200F y CBR600F, la CBR250R atrae como un escaparate encendido a un mosquito en plena noche. Es precisamente este reclamo el que te hace acercarte a ella hasta comprobar que realmente se trata de una 250 cc. Te subes y notas que aunque no tengas una elevada estatura, llegas al suelo perfectamente con los dos pies gracias a la baja altura de su asiento, unos 15 cm más baja que su hermana de 600. Algo de agradecer especialmente en su uso diario en ciudad pero, si eres alto, notarás como te queda algo justa de dimensiones.

Su cómoda postura de conducción nos recuerda más a una versión F que R. A pesar de sus intenciones sport nos encontramos con el cuerpo levemente inclinado hacia delante y unos semi-manillares por encima de la tija, que facilitan una posición de hombros y brazos bastante relajada.

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Hora de aprender

Una vez arrancado su monocilíndrico de 25 CV comprobamos una entrega de potencia muy dócil y además carece de excesivas vibraciones para este tipo de motor. Así que cuando te haces al comportamiento de la moto empiezas a sacarle partido a su excelente respuesta a bajo y medio régimen, lo que permite que, a pesar de ir a bajas revoluciones, la 250R responda cuando vuelves a retorcer su oreja. Una respuesta que quizá se quedará corta si buscamos una deportividad extrema pero que es perfecta para el aprendizaje y para salir por delante de los “enlatados” en un semáforo.

Parece que la CBR250R está hecha a medida para que el recién iniciado no se emocione demasiado desde el primer momento, primando así la seguridad en la conducción. Su embrague y cambio de marchas es especialmente suave, sello de identidad de la firma japonesa y hacen que todo sea más fácil. Su acelerador, con un recorrido enorme, te lleva a engranar marchas hasta una sexta interminable con la que es posible alcanzar velocidades bastante por encima de los límites legales, mucho más de lo que algunos puedan pensar. A pesar de esto gasta bastante poco. Nosotros hicimos un consumo aproximado de unos 4l. a los 100 en uso urbano y recorridos de media distancia.

Honda CBR250R

Todo fluye

La CBR se mueve como pez en el agua entre el tráfico urbano gracias a su amplio radio de giro. Algo a lo que también contribuye el tarado blando de sus suspensiones que, aunque se queda algo corto para una conducción más agresiva, están pensadas para conductores noveles. Del mismo modo los frenos son más que suficientes en ciudad aunque echamos de menos, precisamente para este uso, el modelo con ABS.

Sus llantas de 17” junto a un chasis tubular de acero le dan gran estabilidad a alta velocidad, sin lastrar la agilidad en los cambios de dirección. Sin embargo en nuestra unidad de prensa fuimos conscientes de la importancia de montar unos neumáticos de compuesto más blando si queremos dar un “uso curvero” a la moto.

¿Para qué más?

La estética agresiva de la CBR se complementa con su sencillo equipamiento que recuerda a las motos más racing. Su tacómetro enorme, y una pantalla digital que te marca velocidad, temperatura, odómetro y nivel de gasolina son más que suficientes.

Pero eso sí, Honda no se ha olvidado de combinar calidad con funcionalidad. De este modo nos encontramos con un modelo que carece de caballete y opta por la pata de cabra. Todos los controles presentes en las piñas son sumamente fáciles de accionar. Y para el pasajero, aunque su asiento no sea especialmente grande, Honda ha incorporado unos grandes asideros que dan buena cuenta de que se ha cuidado todo lo esencial.

Prueba de la Honda CBR 250R

Conclusión

Honda ha desarrollado una moto pensada para ofrecer toda la fiabilidad de la marca nipona, con la que empezar a pilotar una deportiva, pero mucho más barata de alimentar-mantener que las versiones de mayor cilindrada. Disponible por 4.099 euros (4.599 € con ABS), Honda luce la CBR en color negro o tricolor (blanco, rojo y azul).

Todo aquel que comience con la CBR250R quedará complacido al llevar entre sus piernas una máquina con las famosas iniciales y habrá subido el primer peldaño en lo que a motos Supersport se refiere. Este será un buen comienzo para acercarse a intuir lo que supuso la CBR en sus tiempos, aunque sólo será consciente de la verdadera esencia de la City Bike Racing cuando dé el salto a sus hermanas mayores, las que dieron nombre al mito. Mientras tanto, solamente queda seguir aprendiendo y soñando.

Valoración final

Lo mejor:

  • Estética
  • Precio competitivo
  • Consumo

Mejoraríamos:

  • Frenos y suspensión
  • Más potencia
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