Polaris siempre quiere ir más adelante que los demás y en el caso que nos compete, registró patentes para crear un casco inteligente que se pueda comunicar con la motocicleta y sus vehículos recreativos.
Estas contemplan sensores, comunicación inalámbrica, GPS, sistemas de audio, iluminación y módulos electrónicos capaces de intercambiar información con el vehículo, el celular y otros dispositivos. En estos tiempos, pasamos del “Internet al Bluetooh de las cosas”.
Evolución constante
La evolución de los cascos inteligentes ha estado marcada por la integración de intercomunicadores Bluetooth, cámaras, navegación, sistemas de comunicación y dispositivos de realidad aumentada. Polaris plantea ir un paso más allá: integrar el casco dentro de la estructura electrónica del vehículo.
Según pudimos saber, la tecnología de Polaris incluye un controlador, GPS, acelerómetro, giroscopio, unidad de medición inercial (IMU), memoria, radio, conectividad inalámbrica y sensores.
La combinación de estos componentes permitiría que el casco no solo reciba información, sino que también pueda detectar determinadas condiciones relacionadas con el movimiento del usuario.
¿Un casco con ADAS?
Uno de los aspectos más llamativos de este proyecto, es la utilización de sensores capaces de registrar el comportamiento del casco. La presencia de acelerómetros, giroscopios e IMU permitiría identificar aceleraciones, movimientos y cambios en la orientación del usuario.
Polaris contempla además sistemas capaces de evaluar determinadas condiciones relacionadas con el cansancio del motociclista durante un evento. Si los parámetros registrados superan ciertos umbrales, el dispositivo, como lo hace en los carros, podría generar una alerta sonora, visual o táctil.
Y, de no darse una óptima respuesta, en un tiempo determinado, esta tecnología podría generar acciones como la de frenar la motocicleta.
GPS y telemetría básica
El casco inteligente de Polaris también está concebido como un dispositivo conectado. Entre sus componentes aparece un sistema GPS, acompañado por diferentes tecnologías de comunicación inalámbrica. La idea es que el casco pueda intercambiar información con el vehículo, un celular, otro casco o una red externa. Esto permitiría desarrollar funciones que van mucho más allá de escuchar música o responder una llamada.
El casco podría convertirse en una interfaz para determinadas funciones del vehículo como: límites de velocidad, geocercas y rutas, entre otras métricas.
De esta manera, el usuario podría llevar consigo un dispositivo que actúa como elemento de identificación, comunicación y control dentro del ecosistema electrónico del vehículo.
Casco con direccionales
Otro elemento que llama poderosamente la atención es la incorporación de iluminación en el propio casco.
Las figuras y descripciones de la patente muestran posibilidades de instalar luces en diferentes zonas, especialmente en la parte posterior. Estas podrían utilizarse como luces de freno, direccionales o indicadores controlados electrónicamente.
En una motocicleta, una luz de freno ubicada en la parte posterior del casco podría quedar a una altura superior a la del piloto trasero y contribuir a hacer más visible la presencia del motociclista.
¿Un anticipo del casco del futuro?
Este desarrollo de Polaris es clave y va en la dirección que marca la industria. El casco inteligente puede convertirse en mucho más que un accesorio conectado.
La combinación de GPS, IMU, acelerómetros, giroscopios, sensores, comunicaciones inalámbricas, iluminación, audio y módulos electrónicos desmontables plantea una nueva relación entre el motero y su motocicleta.
Para el motociclista, esta evolución podría significar que el casco del futuro no solamente proteja la cabeza, sino que también sea capaz de comunicar, detectar, advertir y transmitir información.









