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Prueba Yamaha MT-07 2018: sobran los motivos

Fotos: Yamaha
Yamaha renueva su exitosa MT-07 y nos ofrece una serie de mejoras a nivel estético, ergonómico y en su parte ciclo para ofrecer un producto más redondo con el que seguir liderando el mercado de las naked deportivas de media cilindrada.

Con más de 120.000 unidades vendidas desde que se lanzó al mercado en 2014, la MT-07 supone ya todo un éxito de ventas para la firma de los diapasones gracias a la mezcla perfecta entre versatilidad, diversión, estética, y facilidad de conducción, además de contar con un precio muy atractivo. Un modelo, apto para el carnet A2, que ha conquistado tanto al motorista que se inicia en el mundo de las dos ruedas, al que busca su primera moto grande, o al piloto más experimentado.

Renovando el concepto

El nuevo diseño mantiene el mismo concepto del modelo anterior combinado con nuevos elementos inspirados en la Yamaha MT-09, como vemos en su faro de líneas más agresivas, o un asiento que es ahora más amplio y cómodo tanto para el piloto como para el pasajero. Este ahora avanza por los laterales del depósito, quedando más integrado en el conjunto y ofreciendo una mejor posición de conducción para una mayor rango de motoristas, que además dispone opcionalmente de un asiento 28 mm más alto para pilotos de mayor talla. También cambia el depósito, con líneas más musculosas y falsas tomas de aire laterales, siendo además 10 mm más corto. Detalles como estriberas, manillar y radiador son ahora en negro mate.

Las suspensiones, quizá el punto “flojo” de la anterior MT-07, también reciben mejoras. La horquilla delantera KYB con barras de 41 mm. y 130 mm. de recorrido cuenta con nuevos reglajes para darle un carácter más firme y deportivo, aumentando un 6% la dureza del muelle y un 16% la retención hidráulica. El tren trasero monta un monoamortiguador Kayaba similar al de la MT-09 que además de la regulación en precarga que ya disponía la versión anterior, puede ser ajustado en rebote a gusto de cada uno, ofreciendo inicialmente un incremento de un 11% en dureza del muelle, un 27% en retención hidráulica y un 40% en compresión de alta velocidad.

Mecánicamente mantiene el mismo bicilíndrico crossplane de 698 cc con calado de cigüeñal a 270º, que ofrece una potencia de 74,8 CV a 9.000 rpm y un par motor de 68 Nm a 6.500 rpm. Un motor que se caracteriza por un gran rendimiento, limitable para usuarios del carnet A2.

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Descaradamente divertida

Marbella fue el lugar elegido por Yamaha para presentar la segunda generación de su MT-07. Tras contarnos todas sus novedades nos pusimos en marcha en una ruta de más de 200 km que nos llevará por las reviradas carreteras de la Sierra de las Nieves para poder comprobar su comportamiento con las mejoras recibidas.

El asiento, con mayor espacio y mejor mullido, sigue manteniendo la misma altura de 805 mm., lo que me permite llegar con los dos pies perfectamente al suelo. La postura es ahora más cómoda y natural, tanto para ir erguido por ciudad o al agacharte cuando buscas una conducción más deportiva. Giro la llave y su cuadro de instrumentos totalmente digital se enciende para mostrar gran cantidad de información: kilómetros totales y parciales, consumos, temperatura, marcha engranada, nivel de gasolina, indicador “eco”, reloj horario… Arranco y mientras escucho el rugido de su bicilíndrico, meto primera y nos ponemos en marcha. Su motor nos muestra un tacto exquisito, sin vibraciones, con grandes dosis de par y una respuesta al acelerador precisa e inmediata, suave y controlable pero con 75 CV dispuestos a dar mucha guerra en cuanto se lo insinúas. En carreteras de curvas puedes ir perfectamente en tercera y cuarta marcha, ya que incluso saliendo de curvas cerradas, el motor subirá con fuerza sin ningún tipo de tirones.

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La Yamaha MT-07 2018 no ha perdido nada de la agilidad que ya la caracterizaba. Es muy intuitiva a la hora de entrar en curva, no tienes más que sugerirla para que entre con decisión y precisión. Es muy rápida en los cambios de dirección gracias a su corta distancia entre ejes. Te incita a llevar un ritmo bastante alegre, con lo que la mayor seguridad y firmeza que ofrece el nuevo tarado de las suspensiones es todo un acierto cuando quieres ir “a por nota”. Yamaha ha conseguido un buen compromiso entre firmeza y confort sin penalizar apenas en comodidad para el uso diario, y que sin duda se ve compensada con la mejora de su faceta deportiva.

En frenadas fuertes también se beneficia de la mayor firmeza de la horquilla, proporcionando una mayor estabilidad y potenciando el rendimiento de sus frenos, que sigue confiando en el mismo equipo (doble disco de 282 mm con pinzas de 4 pistones monoblock delante y disco de 245 mm detrás) que ya ofrecía una frenada más que suficiente con un buen mordiente de las pinzas delanteras. Por supuesto, añade la seguridad del ABS que me resultó correcto en el freno delantero pero algo intrusivo si eres de los que le gusta “jugar” con el freno trasero.

Los 14 litros de capacidad de su depósito son suficientes para tener una buena autonomía dado lo contenido de su consumo, poco más de 4 litros a ritmo tranquilo y unos 5,5 litros cuando no haces concesiones con el puño del gas.

Por poner algún “pero”, quizá unos neumáticos más deportivos que los Brigestone BT23 que calzaba la MT-07 nos habrían aportado más confianza a la hora de exprimirla en aquellos tramos en los que el asfalto no ofrecía mucha adherencia.

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