Prueba BSA Bantam 350: Introducción
Cuando hablamos de BSA, lo hacemos de una marca mítica. Fundadora de la cultura por las dos ruedas en la noche de los tiempos, se ‘re-relanza’ en nuestro país a través de tres nuevos modelos. Y hablo de ‘re-relanzamiento’ porque la Birmingham Small Arms (antes de motos construían armas) ya apareció allá por 2021 con la Goldstar 650.
Ahora lo hace con otro icono, la Bantam 350, a la que le seguirán la Scrambler 650, aprovechando la plataforma de la Goldstar 650, y una trail aventurera denominada Thunderbolt. BSA vuelve una vez más a golpe de nostalgia, recuperando el apellido Bantam. La original data de 1948, tras la victoria de los aliados en la II Guerra Mundial. Así las cosas, los británicos ‘tomaron prestado’ un diseño alemán de moto ligera, más concretamente una DKV.
De este modo nació la BSA Bantam: una moto sencilla, accesible para la gente de la época. Esto le valió para convertirse rápidamente en todo un éxito de masas. Con 23 años en el mercado y 14 variantes, fue la moto más popular de Reino Unido. 70 años después, vuelve con la Bantam 350, que se mantiene fiel a la filosofía del modelo original, pero adaptada a los tiempos modernos.
La sencillez es uno de sus pilares clave, así como su precio. De hecho, podemos decir que estamos ante uno de los pesos pesados para el carnet A2 en este último sentido; y es que su atractiva estética neorretro se complementa con un precio de auténtico derribo: nada menos que 3.592 €, lo que la sitúa incluso por debajo de algunas motos de 125. Ahí es nada.
Con ese precio, lo cierto es que sus rivales van a tener una digna adversaria. Empezando por abajo, tenemos a la FB Mondial Flex 300 (3.999 €); la Honda GB350S (4.590 €); la Royal Enfield Guerrilla 450 (5.397 €); la Husqvarna Vitpilen 401 (5.599 €), y por último, la Triumph Speed 400 (5.745 €). Como puedes ver, en términos de tarifa, en BSA han hecho un magnífico trabajo ajustando el precio de la Bantam 350. De hecho, es un secreto empresarial guardado bajo llave.
Prueba BSA Bantam 350: Características técnicas y equipamiento
En cuanto a diseño, la nueva BSA Bantam 350 supone una reinterpretación de la Bantam primigenia, con guiños como el depósito de gasolina en forma de lágrima, un asiento de amplio acolchado con pespunteado en contraste y, por supuesto, la Union Jack. También tenemos un acabado negro para toda la zona del motor, protección para la horquilla o un esquema de doble suspensión.
El objetivo es rememorar al modelo original bajo un prisma más actual y el resultado habla por sí solo. Una moto de estética atractiva que puede servir tanto para el día a día como para disfrutar del fin de semana. En el plano mecánico, la BSA Bantam 350 confía en un bloque monocilíndrico de 334 cc de desarrollo propio (ahora BSA pertenece al gigante indio Mahindra), refrigerado por líquido, que extrae una potencia de 29 CV a 7.750 rpm y un par máximo de casi 30 Nm a 6.000 rpm.
Esa sencillez a la que me refería antes también está presente en este apartado, por lo que no tenemos sistemas electrónicos más allá del sistema ABS de doble canal que es obligatorio en motos de este tipo. ¿Y qué hay de la parte ciclo? Pues tenemos un bastidor de tubos de acero junto a una horquilla convencional con 135 mm de recorrido. Detrás, recurre a un sistema de doble amortiguador con 100 mm de recorrido y la posibilidad de ajustar la precarga de muelle en varias posiciones.
Para frenar, una pinza de cuatro pistones muerde un único disco de 320 mm, mientras que detrás una pinza monopistón hace lo propio con un disco de 240 mm. Por último, tenemos una configuración de llantas de 18 y 17», respectivamente, junto a unos neumáticos firmados por el fabricante indio MRF en medidas 100/90 y 150/70.
La instrumentación sigue la misma línea: es sencilla, pero con toda la información necesaria, esto es, hora, autonomía, temperatura… Sin embargo, me hubiera gustado algo más de brillo en el display TFT; y es que, si le da el sol de lleno, cuesta ver con claridad la información.
Prueba BSA Bantam 350: Cómo va
La accesibilidad es otro de los pilares base de esta BSA Bantam 350. Su asiento está colocado a 800 mm del suelo y su peso en orden de marcha es de 185 kg (y sí, contando con el depósito de 13 litros). Sin duda, cifras que abren la veda a motoristas de pequeña talla, como es mi caso, con una estatura de 1,68 m. La postura de conducción es muy cómoda: brazos ligeramente flexionados, espalda recta y piernas formando un ángulo de casi 90 grados. La receta perfecta para devorar kilómetros.
Ya desde los primeros metros, el comportamiento del motor es sumamente tranquilo, lo que se acompaña de una respuesta del gas a la misma altura. Esto hace que empalmar marchas sea gratificante, sin notar ningún tipo de tirón. Con sus 29 CV, la potencia se despliega de forma muy escalonada, por lo que ahora entiendes la solución de no equipar control de tracción.
Así, es perfecto tanto para quienes recorren sus primeros kilómetros en moto como para quienes quieran usar esta Bantam 350 como moto de diario. Es en el entorno de las 8.000 rpm cuando noto más brío en este bloque monocilíndrico, pero de nuevo, de una forma suave. Solo cuando llevamos al motor al borde del corte de encendido apreciamos unas vibraciones especialmente notables en la zona de las estriberas.
No en los mandos ni en los espejos. El desarrollo es más que acertado, permitiendo una velocidad máxima de 140 km/h, según la marca. Dadas las condiciones adversas durante la prueba por los alrededores de Valencia, con mucho viento, solo pudimos llegar a los 135 km/h. Aun así, es una velocidad de crucero más que suficiente para moverse por autopista con seguridad. Aprovechando esto, la protección aerodinámica es prácticamente nula, pero es el precio a pagar por las motos de tipo naked.
En cuanto a las suspensiones, su tarado es neutro, con un equilibrio entre comodidad y dureza. Hay que tener claro que el objetivo de esta moto no es hacer vuelta rápida en cada ruta, por lo que la balanza se inclina hacia la comodidad, filtrando de forma correcta las irregularidades que hay en el asfalto. En ritmos algo más alegres responden bien, aunque tienen su límite. Pensando en aquellos que vayan a ir acompañados, se puede jugar con la precarga de los muelles de los dos amortiguadores.
El equipo de frenos me ha sorprendido gratamente. Firmado por Bybre, tienen un buen mordiente en los primeros mm de recorrido de la maneta y una modularidad que permite frenadas de todo tipo. De hecho, su rendimiento está por encima de las capacidades de la moto, lo que siempre es de agradecer y aumenta mucho la seguridad. En cuanto al ABS, no es nada intrusivo (ni el delantero ni el trasero).
Ni siquiera en frenadas fuertes entra. Solo siendo unos auténticos bestias con la maneta o la palanca veremos cómo entra el ABS. En el apartado de neumáticos, los MRF pueden hacer arquear la ceja a quienes no han oído hablar de esta marca. Quédate tranquilo porque en esta BSA Bantam 350 van bien. Siempre y cuando entiendas para qué está hecha esta moto.
Del mismo modo que las suspensiones, estas gomas demuestran buen agarre sobre todo tipo de condiciones; y es que rodamos sobre zonas secas, mojadas e incluso húmedas. La respuesta de los MRF fue correcta, sin sustos ni pérdidas de tracción. Habrá que ver cómo se comportan en condiciones de mucho calor y, sobre todo, cómo responden al sobrecalentamiento. Pero, en términos generales, son unos neumáticos que cumplen sobradamente para con esta moto.