Mucho se ha escrito sobre la secuencia de acontecimientos que llevaron a la primera carrera sin puntuar de Pedrosa. Tres minutos de sucesos extraños en la parrilla de MotoGP que ni los más viejos del lugar recordaban, donde las leyes de Murphy fueron susurradas suavemente al oído de Dani: si algo puede salir mal, saldrá mal. No se puede controlar que a Karel Abraham se le pare la moto, que un calentador se atasque y se niegue a salir, que un mecánico pulse un botón accidentalmente o que Barberá y Pedrosa sufran un desafortunado lance de carrera. Pero sí debería estar controlado que un piloto retrase la salida, el tiempo que se tiene para volver a formar la parrilla y cómo ha de realizarse.
Cuando el piloto checo levantó la mano nadie en la parrilla sabía muy bien lo que estaba pasando. En un mundial tan estructurado se vivieron momentos de auténtico desconcierto y, pese a que se siguieron las reglas que dicta el reglamento, este pareció ir en contra del mundial que ha de defender. Se debió volver a formar la parrilla y dar una nueva vuelta de calentamiento aunque se descontara de la carrera pero aquí nos encontramos con el artículo 1 del reglamento de MotoGP: el horario de MotoGP no se puede modificar bajo ningún concepto.
Si es cierto, este artículo primero no está en el reglamento pero es la principal regla del mundial y fue la que se siguió el domingo en Misano. Si se hubiera realizado otra vuelta de formación y solamente el piloto que tuvo problemas en parrilla (Abraham) hubiera sido atendido, nadie habría pulsado ningún botón y seguiríamos teniendo Mundial. Y lo que desde el punto del reglamento es más importante, Dani no se hubiera visto claramente perjudicado, y la igualdad se hubiera visto protegida.
Ante el monumental tumulto creado en esos tres primeros minutos de carrera es sencillo culpar a la mala suerte de Pedrosa de lo acontecido. No es la primera vez que la diosa fortuna es esquiva con el piloto de Castellar y justo en el momento más próximo a pintar el 1 en su carenado le vuelve a dar la espalda, su problema con el limitador de velocidad le podría haber pasado a cualquiera pero fue Dani el que arrancó desde la última posición cuando su sitio era la pole, algo difícil de explicar.
Hay quien habla de justicia en relación al problema de Lorenzo con Bautista en Assen cuando la mala salida de Álvaro llevó al mallorquín a un cero en Holanda, igualado ahora por el cero de Dani en Misano parece que las injusticias están a la par cuando en realidad no son hechos comparables. El de Jorge es un lance de carrera y el de Dani es una salida desde una posición en parrilla que no le correspondía. Con todo, los resultados son los mismos para ambos y hoy parece que el mundial es para el mallorquín.
No solo Dani pierde, todos perdemos. En un año con poca emoción parecía que la recta final, sin Casey Stoner en pista, podría ser favorable a Pedrosa en circuitos claramente Honda y tendríamos un final de campeonato muy apretado y sobre todo con emoción a raudales. Todo eso se ha perdido en una vuelta de formación que no se dio y con un botón que se pulsó, argumentos muy pobres para decidir el mundial 2012.
Hay que ser positivos y pensar que quedan un buen puñado de grandes premios donde todos los detalles cuentan. Sólo pedir que se decida en la pista, es suficiente con el buen hacer de los pilotos y sus equipos como para que elementos externos intervengan, a menudo para privarnos de la emoción que este campeonato todavía nos ofrece pese a la electrónica, horarios televisivos, falta de patrocinadores, CRTs, etc.




