Durante más de siete décadas, Honda ha centrado sus esfuerzos en el diseño y desarrollo de una amplia variedad de modelos de combustión interna. Con la llegada este verano a los concesionarios europeos de la primera motocicleta eléctrica de la marca, la Honda WN7, el ingeniero jefe del proyecto, Masatsugu Tanaka, explica la filosofía que hay detrás de su desarrollo.
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Honda WN7: “Se el viento”
Desde Honda explican como todo el conocimiento acumulado durante décadas de desarrollo de motocicletas de gasolina se trasladó directamente al proyecto. Lo que cambió no fue el objetivo, sino la manera de lograrlo. Tanaka comenta: “Ya sea de combustión o eléctrica, una motocicleta sigue rodando sobre dos ruedas. La naturaleza fundamental de acelerar, frenar y trazar curvas no cambia”.
Desde el inicio, el equipo se marcó un límite claro: “No vamos a crear una motocicleta eléctrica que sea simplemente una copia de una moto de gasolina”. La propulsión eléctrica no debía ser un sustituto de la combustión, sino justificarse por sí misma. Esta determinación obligó a cuestionar conceptos muy arraigados. El sonido de admisión y escape, el pulso transmitido a través del chasis, el crescendo mecánico al abrir gas, etc.

Estas sensaciones han definido tradicionalmente el carácter de una motocicleta y también las expectativas del piloto. “Precisamente porque esas sensaciones son tan importantes, la posibilidad de perderlas generaba miedo”, reconoce Tanaka‑san, señalando que estas dudas existían no solo entre los clientes, sino también dentro del propio equipo de ingeniería de Honda.
A partir de esta reflexión surgió la inspiración del proyecto: la ausencia de ruido del motor se convirtió en su punto de partida, no en una limitación. “No se trataba de sustituir el motor, sino de diseñar una experiencia que un motor de combustión nunca podría ofrecer”. El silencio permitió descubrir nuevas capas sensoriales: la presión del aire, el contacto del neumático con el asfalto, los sonidos ambientales de la ciudad o de una carretera de montaña.

Sin las vibraciones del motor térmico, una respuesta del acelerador lineal y directa podía resultar incluso más placentera, según la idea en la que se fundamenta este proyecto. “Sentir el viento siempre ha sido parte natural del motociclismo, expresado en frases como “Feel the wind” o “Like the wind”. La Honda WN7 ha sido concebida para ser el viento, “Be the Wind”.
“Una moto en la que realmente te conviertes en el viento”, explica Tanaka‑san. “Su aceleración y deceleración están diseñadas para sentirse fluidas y continuas, permitiendo modular el ritmo con precisión. En lugar de estrés mecánico, hay fluidez. En lugar del sonido del motor, una mayor conciencia del entorno”. El carácter de la motocicleta se define, según Tanaka‑san, por “una sensación de unidad con el entorno”.

Los sonidos naturales percibidos en el silencio, el aire que recorre el cuerpo y la entrega directa y lineal del par. El objetivo no era recrear artificialmente sensaciones tradicionales, sino establecer un tipo diferente de conexión entre piloto, máquina y entorno. Este cambio también se reflejó en el diseño. La belleza funcional, principio histórico de Honda, se reinterpretó en torno a la arquitectura eléctrica.
“En los vehículos de combustión, muchos elementos visuales como el motor o el depósito definían lo ‘motociclista’”, explica Tanaka‑san. “Con la electricidad, estos desaparecen. Sin embargo, la esencia de “una persona conduciendo” sigue siendo la misma. Por ello, tratamos la batería y el motor como elementos integrales de la estructura y el diseño, buscando la belleza funcional a través del refinamiento. Este es el nuevo diseño de motocicleta para la era eléctrica”.

El diseño elimina el “ruido” innecesario, con una carrocería estilizada y continua que transmite una belleza universal y ofrece libertad y agilidad, combinada con superficies lustrosas y delicadas que captan suavemente la luz ambiental de la ciudad por la noche, reflejando edificios y farolas como destellos que fluyen sobre su superficie. Los detalles técnicos refuerzan el carácter dinámico de la Honda WN7.
El basculante monobrazo acentúa la presencia del neumático trasero, mientras que la transmisión por correa —utilizada por primera vez en una motocicleta Honda— elimina el ruido de la cadena y potencia la sensación de silencio. En línea con el concepto ‘Be the Wind’, se eliminan vibraciones y ruidos innecesarios para ofrecer una experiencia de conducción pura. Este nivel de atención al detalle no ha pasado desapercibido.

En 2026, la Honda WN7 ya ha recibido dos prestigiosos premios de diseño. En marzo obtuvo el Gold Award en los iF Design Awards, donde el jurado destacó que la moto “combina magistralmente el ADN clásico de Honda con una identidad eléctrica segura de sí misma”. También fue elogiada por “respetar el legado de Honda al tiempo que adopta una estética de energía limpia, logrando una síntesis auténtica y no forzada”. Estas valoraciones se vieron reafirmadas por los Red Dot Design Awards 2026, donde la WN7 recibió el galardón “Best of the Best”.
El peso de la batería, su integración y la gestión térmica fueron algunos de los mayores retos. En lugar de considerarlos simples limitaciones, el equipo los utilizó como una oportunidad para optimizar el equilibrio general. Al centralizar las masas y ajustar el chasis a las dimensiones de la batería, se buscó combinar estabilidad a alta velocidad con una sensación ligera y ágil. Los fundamentos dinámicos —acelerar, girar y frenar— siguieron siendo la base.

Las preocupaciones de los clientes en torno a la fiabilidad de la batería fueron tomadas muy en serio. Los estudios revelaron una inquietud generalizada sobre la durabilidad de las motocicletas eléctricas. En respuesta, Honda aplicó sus estrictos procesos de desarrollo, sometiendo el sistema de batería a exhaustivas y repetidas pruebas internas. La Honda WN7 es el primer modelo eléctrico de la marca con batería fija.
Esto exigió nuevos enfoques no solo en ingeniería, sino también en compras, producción y ventas. Aun así, la política general se mantuvo intacta: ofrecer calidad al nivel Honda. La infraestructura de carga fue otro factor clave. “Desde el inicio, la Honda WN7 se diseñó para adoptar los mismos estándares de carga que los automóviles, permitiendo su uso tanto en casa como en la red pública”, explica Tanaka‑san.

El modelo equipa de serie un cargador OBC de 6,6 kW y adopta el estándar Type 2 para carga en corriente alterna, permitiendo la recarga desde enchufes domésticos, wallbox o estaciones públicas “gun to gun”, alcanzando una carga del 0 al 100 % en 2,4 horas. Además, la integración de carga rápida es otro de los rasgos distintivos de la WN7: al igualar el voltaje del sistema al de los vehículos de cuatro ruedas, permite cargar del 20 % al 80 % en 30 minutos mediante carga rápida CCS2.
En marcha, las ventajas del par eléctrico son evidentes. En lugar de perseguir cifras de aceleración, Honda se centró en la calidad de respuesta. “Priorizamos las sensaciones. La entrega instantánea del motor eléctrico se trató como un elemento esencial del disfrute, refinada para lograr suavidad y control”. La frenada regenerativa y la gestión del par se integran activamente en la experiencia de conducción a través de cuatro modos: Standard, Sport, Rain y Econ, que ajustan tanto la aceleración como la deceleración.

Estos modos también modifican la sensación de retención mediante diferentes niveles de regeneración y control de tracción, permitiendo a una sola moto mostrar distintas personalidades. “La mayor ventaja de lo eléctrico es la instantaneidad”, señala Tanaka‑san. “La respuesta al acelerador es exactamente la que pides, siempre”. Esta consistencia permite al piloto centrarse plenamente en las trazadas, los puntos de frenada y aceleración, sin tener que compensar variaciones mecánicas.
Para el líder del proyecto, la Honda WN7 tiene un significado especial. Desde que se incorporó a Honda, su principio rector ha sido “crear la mejor motocicleta del mundo”. Esa definición ha ido cambiando —la más rápida, la más bella, la más innovadora—, pero la ambición se ha mantenido. Como el primer proyecto que lideró y como la primera moto eléctrica de Honda con batería fija, la WN7 ocupa un lugar único en su trayectoria.

“Precisamente porque ha sido una sucesión de nuevos retos, creo que se ha convertido en la motocicleta más puramente Honda”, afirma. Aprovecha décadas de experiencia en la era de la combustión mientras afronta disciplinas inéditas como la validación de baterías y la arquitectura eléctrica. “Abrir nuevos caminos a través de nuevos desafíos: eso es Honda. Esta moto une nuestro pasado y nuestro futuro”.
El contexto es claro. Honda se ha comprometido a alcanzar la neutralidad de carbono en sus productos de motocicletas para 2040. La electrificación es una de las vías para lograrlo. En los próximos años convivirán motores de combustión optimizados para la neutralidad y modelos eléctricos que aporten nuevo valor. El objetivo es que, independientemente del sistema de propulsión, las motocicletas —y el placer de conducirlas— sigan siendo sinónimo de Honda.

Para los motoristas tradicionales recelosos de la electrificación, su mensaje es directo: “Percibo que muchas personas, no solo motoristas, evitan los vehículos eléctricos por los aspectos negativos que imaginan. A estas personas las llamo ‘prejuiciosas sin haber probado’”, dice con una sonrisa. “Una vez que se suben a una, descubren un disfrute nuevo, distinto al de las motos convencionales: una sensación de unidad con la naturaleza en el silencio, el par suave y la conducción intuitiva, y comprenden realmente las ventajas únicas de la propulsión eléctrica”.
La WN7 no intenta reproducir la experiencia de la combustión. Construye el característico placer de conducción de Honda sobre una base diferente, definida por el silencio, la suavidad y la conexión con el entorno. Invita a replantearse qué define el carácter de una motocicleta y a entender que la emoción y el disfrute no dependen necesariamente del motor térmico.

En ese sentido, la Honda WN7 no es una ruptura, sino una expansión. Los fundamentos permanecen: dos ruedas, control preciso, búsqueda de equilibrio y aplomo. Lo que cambia es la textura de la experiencia. A medida que se acerca 2050 y la industria acelera hacia la neutralidad de carbono, la primera motocicleta eléctrica de Honda demuestra que el futuro de la marca no pasa por abandonar su legado, sino por aplicarlo a nuevos territorios: en silencio y con determinación.