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Un horizonte falso: la realidad según Alberto García-Alix

Fotos: AG-A
Fotos: AG-A
Hasta el próximo jueves 10 de abril el fotógrafo Alberto García-Alix muestra en el edificio Tabacalera de Madrid un trabajo compuesto por más de 50 imágenes y un vídeo, en el que también hay espacio para exponer su particular visión del universo de las dos ruedas al estilo "old school".

El conocido fotógrafo de “La Movida” y premio Nacional de Fotografía (1999) lleva cuatro décadas detrás de la cámara. Motero convencido, nunca ha tenido coche y siempre se ha expresado en blanco y negro. Tras la reciente exposición Sombras del viento y el lanzamiento de su libro Moto, un recopilatorio de sus mejores instantáneas desde 1975, el genio leonés aterriza en Madrid con la exposición Un horizonte falso, tras su paso por París en 2014. Poseedor de una pareja de Harleys y una Triumph, Un horizonte falso también incluye una selección de su pasión y “motor de vida”: las motos.

Expresividad, fuerza, magia, personalidad, rebeldía e inconformismo son algunos sinónimos aplicables a la fotografía de García-Alix. Esta inquietante muestra, organizada por la Subdirección General de Promoción de las Bellas Artes del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, se exhibe en La Principal – Tabacalera (C/Embajadores 51, Madrid) hasta el próximo 10 de abril bajo esta intro:

Manillar de moto.

«Un horizonte falso es un relato fotográfico a través del cual el autor nos muestra los límites de su universo fotográfico, tanto en su forma como en su fondo. la fotografía es ese “horizonte falso” en el que García-Alix nos zambulle, distorsionando la realidad a través de abstracciones, deformaciones, metáforas visuales o potenciándola con emociones vitalistas, mórbidas, con presencias y ausencias».

«A través de los diferentes impactos de cada imagen o secuencia, y más allá, en la pieza en vídeo (leitmotiv de toda la muestra), García-Alix nos sumerge en una narración en primera persona. Su voz nos conduce a través de micro relatos que nos trasladan a “San Carlos”, una ciudad de luces y sombras; el “jardín perdido” y sus alegorías orgánicas; los “olvidados y mártires”, retrato de una generación de supervivientes y caídos; o a “Rocinante”, la motocicleta vista como una montura abstracta de velocidad y desequilibrio».

«García-Alix nos acerca a su horizonte, que es el de la propia fotografía. la transformación del referente en una nueva realidad creada a través de planos aberrantes, juegos de escala, sombras corpóreas, velos y desvelos. Pasado y destino conviven en un presente incierto, angustioso, onírico, creado a través de un monólogo al que asistimos como voyeurs silenciosos».

«Este proyecto nos acerca al presente de García-Alix, intenso, oscuro y a la vez iluminado. A través de su mirada, la fotografía se tensa en el límite entre realidad y ficción: “un horizonte falso“».

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