Un casco inteligente va más allá de un elemento de protección. En el ideario general estamos hablando de, efectivamente, una protección contra los impactos pero, también, de un “arma” tecnológica capaz de solucionarnos muchos aspectos mientras vamos montando en moto.
La realidad, sin embargo, es tozuda y lo es porque en realidad todo lo que tiene un casco inteligente ya lo tenemos casi todo en nuestro día a día, aunque por separado. Tenemos, lógicamente, nuestro casco, y también tenemos nuestros smartphone, que se conectan en muchos casos para indicarnos el camino, nos ayudan a contestar llamadas mediante los intercomunicadores y hasta en caso de accidente, pueden llamar ellos mismos a un servicio de ayuda.
Por tanto, un casco inteligente no es ni ciencia ficción ni algo que no tengamos ya. Es, sencillamente, aunar varias de estas tecnologías en el casco en lugar de tenerlas fuera y, por supuesto, con un visor HUD que nos dé la información sin tener que quitar la vista de la carretera.
Quizás ese es el punto más interesante y en el que realmente un casco inteligente puede marcar la diferencia. Así que es normal que TVS al mostrar su primer casco inteligente lo incluya. En el modelo que han presentado y que han creado junto con Aegis Rider empleando tecnología Qualcomm, hay detalles que merecen la pena poner sobre la mesa y cuestiones a mejorar.
Entre lo que destaca del casco inteligente presentado por TVS está, como decíamo,s el visor HUD que ofrece gran parte la información importante de la moto: velocidad, revoluciones, combustible, marcha engranada, además de mapas de navegación giro a giro, llamadas y mensajes. Para esta última parte está equipado con auriculares y micrófono que permiten hablar y también escuchar música. De la misma manera incorpora cámara de acción. Además, cuenta con homologación ECE 22.06 y DOT y, eso sí, parece que solamente se podría usar en motos de TVS o Norton.
El casco inteligente de TVS debe mejorar en algunos aspectos
Por ahora hay otros datos importantes que no se conocen como es el peso total o el precio, pero hay uno que sí y es la parte que genera más dudas. Y es que la autonomía del casco es de cuatro horas de funcionamiento, un periodo muy corto que hace que haya que recargarlo prácticamente a diario en el caso de usarlo para trayectos cortos, y que no se puedan completar jornadas completas en el caso de viajes o de emplear la moto como método de trabajo.
Quizás ese sea a día de hoy el gran desafío al que se enfrente no solamente el casco inteligente de TVS, sino todos: la autonomía. Y es que como con todo lo eléctrico, una mayor capacidad de batería requiere de un mayor tamaño y por tanto peso de la misma y encontrar el equilibrio se hace complicado. La parte buena es que a diferencia de un móvil, en caso de quedarte sin batería en el casco sigue siendo útil y no se convierte en un caro pisapapeles.
