Peugeot tiene desde este año una tercera visión dentro de la familia GT Citystar del octavo de litro, ideal para complementar al LC (refrigeración liquida) y al RS, con un aspecto más deportivo y de acabados racing. Si además añadimos las mecánicas de 50 y 200 cc, el universo Citystar alcanza los 5 integrantes.
Este pequeño león se posiciona a mitad de camino entre un scooter Gran Turismo y un scooter urbanita compacto. Del primero adopta su cómoda posición de conducción, protección aerodinámica y capacidad de carga (bajo su asiento se puede llevar un casco jet y otro integral), mientras que del segundo se queda con su reducido tamaño, acertado radio de giro y la plataforma plana, que facilita la movilidad a bordo, indispensable para zigzaguear entre el denso tráfico. Sus llantas de 13” también son un buen compromiso en este sentido.
A pesar de ser el modelo más económico de la saga (2.599 €, actualmente en promoción hasta el 4 de noviembre por 100 € menos y con matrícula/seguro incluidos) no sufre los “recortes” tan de moda en los tiempos que corren equipando, por ejemplo, la horquilla de 37 mm del Satelis 125i o o los mismos discos de freno de la versión LC. Se agradece también que no hayan descuidado otros detalles como su completo cuadro de instrumentos que incorpora, entre otros parámetros, un termómetro de temperatura ambiente que nos avisará cuando exista posibilidad de hielo en la calzada, o una amplia guantera con toma de 12V a la que echamos en falta la posibilidad de cerrar con llave.
El propulsor monocilíndrico de 125 cc y 10.2 CV del Peugeot Citystar 125 AC está fabricado por SYM y es más que suficiente para moverte por ciudad con soltura, permitiéndote salir con alegría de los semáforos pero quedándose un poco corta en los recorridos extraurbanos respecto a su hermana de agua. Con 4 CV más, la LC nos permite ir algo más holgados en velocidad punta superando con margen la barrera de los 100 km/h.
Como muestra del esfuerzo en el desarrollo de este motor, incorpora un novedoso tratamiento cerámico que mejora e ajuste entre el cilindro y el pistón, además de la posibilidad de ponerlo en marcha mediante pedal de arranque, ya que la alimentación corre a cargo de un carburador tradicional y no por inyección, como sí sucede en el resto de integrantes de la familia CityStar.
Si os hablo de los litros que gasta cada 100 km o sobre la autonomía que permite su depósito de 9 litros quizá os hagáis a la idea, pero prefiero poneros un ejemplo más ilustrativo: si para ir a trabajar tenéis que recorrer 10 km desde vuestra casa, podréis ir y volver toda la semana por menos de 5 €… ¿a que os cuadran las cuentas?
Cuando te pones a los mandos y, a pesar de sus generosas dimensiones, apenas cuesta moverlo en parado y se comporta con una sorprendente agilidad gracias a su contenido peso (150 kg en seco) y un centro de gravedad bajo. Uno de los aspectos que más me gusta del Citystar AC es el diseño del asiento del conductor. Además de permitirnos circular sobre una acolchada y ancha base con la espalda erguida, su forma afilada, estrechándose progresivamente hacia su parte delantera, nos permite “remar” con las piernas en parado. La zona destinada al acompañante es difícilmente mejorable gracias al mullido del mismo, la cómoda asa perimetral que le rodea o las estriberas plegables situadas a la altura justa.
En definitiva, se trata de un scooter polivalente que nos proporciona una gran calidad, tanto en acabados generales como en los componentes que lo forman, marcando la diferencia respecto a sus competidores asiáticos.
Lo mejor:
- Agilidad
- Acabados
- Posición de conducción
Mejoraríamos:
- Velocidad máxima
- Consumo
- Ausencia indicador temperatura del motor





