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Prueba Honda CB1000R+ 2019: buque insignia

La Honda CB1000R+ cuesta 16.400 €
Fotos: Javier Ortega
Las siglas CB son míticas dentro del catálogo de Honda y su CB1000R Plus es el máximo exponente dentro de la gama naked sport. Diseño minimalista, pureza de líneas, tecnología y confort de marcha "marca de la casa" son algunos de sus puntos fuertes.

La segunda generación de la Honda CB1000R aterrizó el año pasado tras casi una década sin cambios importantes, posicionándose así como el modelo tope de gama del segmento naked deportivo de la firma alada. Es el peldaño más tecnológico de una escalera formada por la CB125R, CB300R, CB500FCB650R y CB1100 EX/RS. La mil se sirve en dos versiones, una estándar (14.800 €) y la “Plus” de nuestra prueba. Los 1.600 € extra (16.400 €) de esta última se deben a la adopción de embellecedor frontal, guardabarros trasero, protector de radiador, tapa de colín, soportes de guardabarros delantero en aluminio, cambio semiautomático y puños calefactables.

El equipamiento de origen de la Honda CB1000R+ incluye chasis de acero y pletinas inferiores de aluminio mecanizado para anclar las estriberas, además de basculante monobrazo de aluminio y portamatrícula «flotante». Además del completo rediseño, respecto a la primera generación CB1000R el pack electrónico marca la diferencia: acelerador ride by wire, cuatro modos de conducción (Rain, STD, Sport y User), control de tracción (tres niveles, desconectable), control de freno motor (tres niveles) y ABS de doble canal. Manillar de aluminio con sección variable, suspensiones Showa multirregulables (horquilla invertida SFF-BP y amortiguador BRFC), pinzas de freno delanteras radiales Tokico, toma de corriente de 12V, iluminación full-LED, depósito de gasolina de 16,2 l. y neumáticos Bridgestone Battlax S21 de origen completan el conjunto.

El tetracilíndrico en línea, heredado de la CBR1000RR Fireblade 2006, declara 145 CV a 10.500 rpm, más par motor (104 Nm a 8.250 rpm) y mejor aceleración que la CB1000R precedente. Pistones forjados, relación de cambio acortada, airbox y cuerpos de inyección más grandes, además de culata, toberas de admisión y escape (4.5 kg más ligero) nuevos son algunos cambios. El embrague asistido antirrebote también está presente y la relación de compresión sube a 11,6:1.

Naked Café

Encima de la Honda CB1000R+ rápidamente encuentras “tu sitio”, pues su postura la convierte en una moto cómoda y natural a la que te adaptas fácilmente. Gracias a un asiento elevado 5 mm y un manillar 12 mm más ancho y 13 mm más alto que la antigua CB, puedes apoyarte y moverte con soltura sin la sensación de ir “encajado” que te producen otras motos que hacen del «minimalismo» algo más que un simple ejercicio de diseño.

Minimalismo en la trasera de la Honda CB1000R+

Desde los primeros metros ya notas ese tacto exquisito tan habitual en los mejores modelos de Honda, esos que lucen logotipo redondo con ala plateada en su depósito, en lugar de la anodina pegatina. Suave, lineal y contundente al mismo tiempo, sonido “serio”, instantánea y sin síntomas de desfallecimiento en todo momento. La respuesta en las tres primeras marchas se hace notar y empuja mucho más salvajemente que antes: ese 5% más de par en la zona media del cuentarrevoluciones junto a un desarrollo acortada un 4% se notan mucho. Entre 6.000-8.000 rpm la CB te obsequia con todo su potencial, pudiendo estirar las marchas hasta las 12.000 rpm aunque, con tanto par, es innecesario. Tampoco te lo pide, haciendo gala de excelentes recuperaciones y homogeneidad en todo el rango de uso.

La electrónica siempre está ahí para hacerte las cosas fáciles y desde el botón MODE de la piña izquierda navegas por sus cuatro modos de conducción, ofreciendo una respuesta más o menos directa del gas según pasemos de Sport a Rain, respectivamente. Cada uno de ellos lleva asociado un funcionamiento más o menos intrusivo del control de tracción al acelerar y la cantidad de freno motor a aplicar cuando cortas gas, siendo el modo User el único “a medida” para cada uno de los tres parámetros según nuestras necesidades. El lateral del display LCD muestra tres semicírculos muy legibles y fácilmente entendibles de un rápido vistazo con el nivel de intervención/funcionamiento seleccionado (P, T, EB).

Imagen neo-retro para la segunda generación de la Honda CB1000R

El bastidor (2.5 kg más ligero) se apoya en unas excelentes suspensiones firmadas por Showa, otorgándote una estabilidad fantástica. El basculante es más corto que antaño, pero la distancia entre ejes ha aumentado 7 mm debido a las nuevas geometrías, una combinación muy acertada. En tramos revirados la CB1000R+ te sorprende por sus buenas maneras, ágil y divertida, pero sin llegar al nivel de una CB650R, por ejemplo. Sus 212 kg declarados en orden de marcha son 24 kg menos que la anterior CB1, pero 12 kg más que el nuevo peso medio de la categoría: dos motos diferentes para públicos diferenciados. otro detalle interesante es que el cigüeñal se ha reposicionado 5 mm, minimizando inercias y logrando mayor agilidad. La frenada también está asegurada, gracias a la dotación Tokico, con buen tacto y mordiente para todo uso.

Valoración Final

La Honda CB1000R+ es una moto equilibrada, sofisticada y atractiva con un tacto general exquisito, tan neutro y logrado que enamora. El «marchamo Honda» también se hace notar en acabados y componentes, cuidando los detalles y refinando un producto en el que el material plástico, por ejemplo, brilla por su ausencia, algo reseñable en una moto con caché. La electrónica podría haber evolucionado más, sobre todo comparada con su competencia directa Europea, pero compensa con una parte ciclo y un motor concebidos para el disfrute de moteros experimentados

Lo mejor
  • Suavidad de funcionamiento
  • Suspensión
  • Diseño
  • Tacto general
Mejoraríamos
  • Sin IMU
  • Display LCD
  • Precio

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