Hoy os hablamos de la nueva herramienta de multar: Los radares bidireccionales fijos. Siempre decimos que la mejor manera para que no te multen por exceso de velocidad es no superar la velocidad máxima, pero a veces un despiste o la mala intención a la hora de colocar límites te puede jugar una mala pasada. Especialmente si entran en juego estos nuevos dispositivos.
Hasta ahora, lo habitual era que los radares fijos solamente captarán la velocidad en uno de los sentidos. Sí hay operativos radares bidireccionales, los conocidos como veloláser o también los radares lidar, pero esos eran móviles y la diferencia es que los que se han implementado ya en Reino Unido son fijos.
De hecho, estos radares bidireccionales se han colocado en dos de las zonas más turísticas del país: Devon y Cornualles y los resultados han sido estremecedores. En solo dos días, estos cuatro radares han puesto un total de 3.280, lo que supone una media de 410 multas por radar y día de media.

Eso quiere decir que si el tráfico hubiera sido continuo y uniforme hubiera puesto algo más de 17 multas a la hora. Pero lo interesante de esta situación no es tanto esa cantidad de multas, sino que los radares bidireccionales se han instalado en un punto en el que ya había radares previamente.
Los radares bidireccionales han duplicado el número de multas
Con el cambio a los nuevos radares las multas se han duplicado y eso quiere decir que aunque el aviso advertía de radares en los dos sentidos, había conductores que sabían que solo captaban las infracciones en uno y aprovechaban.
A diferencia de lo que pudiéramos esperar, las autoridades locales se muestran muy decepcionadas por la situación, ya que no esperaban un aumento así ni algunas de las infracciones recogidas. En una zona de 50 kilómetros por hora se han captado conductores viajando a más del doble de la velocidad permitida y, por tanto, cometiendo un delito penal.

De hecho, incluso un motorista pasó a 120 km/h, una situación que preocupa, ya que desde febrero en esas carreteras han fallecido 25 motoristas. Aunque si perder la vida absurdamente no es suficiente para no cumplir las normas, quizás la amenaza de una multa tampoco haga mucho al respecto.


