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Motos que no llegaron a la serie (III): Puch Cobra «K»

Fotos: SMN
Fotos: SMN
La firma austriaca también tuvo sus proyectos de futuro no materializados. Puch Avello, en su última etapa, todavía trabajaba en una nueva Cobra de carretera: la conocida como Cobra K.

Pero realmente no llegó ni siquiera a tener un nombre oficial. La moto apenas salió de la fábrica y se habló poco de ella. Pero dentro de los muros de Avello, aquellos que trabajaban en el proyecto la habían bautizado como “Cobra K” por su parecido (absolutamente buscado) las motos mejor valoradas de la época: las GSXR “Katana” y las BMW K

Las Cobra de Puch son motos muy conocidas. Una de las 75cc mejor valoradas de la época y auténtica superventas en sus modelos de campo, España estuvo “inundada” de MC 75, Cobra TT y M82, la última de la estirpe. Menos conocidas (y más divertidas) eran aquellas Cobra especiales: las Professional, una preciosa Cobra de color blanco y verde destinadas a la competición pura en motocross. O las Réplica, la Monjonell en enduro (mejor dicho, Todo Terreno, entonces) y la Coronil, en motocross. Y en muchos casos, más desconocidas todavía las de carretera.

Empezó la saga con la 6C. Una versión de la MC75 destinada a la carretera. Su denominación hacia referencia a sus seis velocidades y a su destino como moto de carretera. Unos años después fue sustituida por una más deportiva y atractiva: Cobra Sport. El mismo motor que todas las Cobra, con una carrocería que los menos “puestos” en la historia de Puch confundirán con la mas conocida Puch Monza. Ruedas de aleación y una línea deportiva, agradable y atractiva, en el fondo, una buena moto, muy capaz de competir, tanto en prestaciones como en calidad con las más famosas Bultaco Streaker o Montesa Crono.

La versión de agua de la Cobra K 80 en la fábrica

Pero en 1982 sabían que había que modernizarse. Las M82 habían revolucionado el panorama del off road en la cilindrada. Un chasis espectacular, líneas modernas y una suspensión trasera monoamortiguador, casi la primera en España, exceptuando las preparaciones de Santiago Blanco en sus Cobra X3 y alguna otra moto muy especial. En la gama de carretera había que hacer algo y en Gijón se prepararon para hacer una nueva Cobra.

Como ves en las fotos, la Cobra K era un prototipo en muy avanzado estado de gestación. Diseñada por Felip “Piti” Millet, llegó a presentarse en salones donde se anunciaba su próxima comercialización. El motor, el de siempre y posteriormente también versiones de agua. La cuna principal del chasis sigue siendo básicamente el de la MC75, Cobra TT y Sport. Pero detrás recurre a un cantilever y delante a algo poco visto entonces (y ahora) en una moto de los 12Cv aproximados que debía dar: dos discos de freno. Las formas de la pequeña cúpula o el faro cuadrado, efectivamente recuerdan en parte lass BMW a las que se quería parecer. El depósito, el colín o ese original asiento recuerdan a la serie Katana de Suzuki. Quizá un presagio de lo que poco después acabaría siendo la fábrica… que ya había contactos entre ambas marcas.

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