En un país como Irán, donde términos tan manidos como el ecologismo, la igualdad ante la ley o el feminismo, son simplemente una quimera institucional, es siempre una grata sorpresa que el régimen islamista autocrático, que maneja las instituciones gubernamentales, apruebe cambios en su actual regulación en favor de las mujeres.
Este es el caso, por ejemplo, de derogar la prohibición de la expedición de licencias de motocicleta a las mujeres. Un hecho que a ojos del europeo medio puede parecer baladí, pero que en la cotidianidad de las féminas de aquel país supone un paso casi insólito hacia su independencia y reconocimiento.

Las mujeres de Irán podrán circular en moto legalmente
Hace unos meses, de casualidad, nos topamos con el testimonio de Merat Behnam en torno a la situación que vivía cada día al pilotar su scooter amarillo, desde su domicilio particular en Teherán, hasta la cafetería que regenta. Un trayecto donde las miradas intransigentes de aquellos que están a favor de las leyes religiosas que imperan en el país, eran la tónica general que le tocaba vivir a diario.
Todo ello sin contar que algún policía local terminara parándola, con las consecuencias que ello podría acarrearle. Sin embargo, en los últimos tiempos, parece que el país está virando de rumbo en torno a un nuevo enfoque sobre los derechos sociales que hasta ahora se les negaban a las mujeres. Uno de ellos es precisamente la prohibición expresa de conducir una motocicleta fruto de la imposibilidad de poder sacarse la licencia de conducción.

Para entender este despropósito solamente tenemos que hacernos eco de las declaraciones de Mohammad Seraj, actual diputado en el parlamento iraní: “Es muy importante que las mujeres lleven la vestimenta adecuada al conducir una motocicleta. Una mujer sentada en una motocicleta no puede mantener la vestimenta modesta que se espera de ella, ya que ambas manos están ocupadas conduciendo el vehículo y está expuesta al viento.”
Por suerte, la implementación de una nueva medida regulatoria sobre este asunto, permite desde ahora que las mujeres de Irán puedan sacarse la licencia de conducir motocicletas y, por ende, pilotarlas de forma legal. La misma especifica de forma clara que tanto los cursos como los exámenes, teóricos y prácticos, serán impartidos por otras mujeres. Una forma casi surrealista de mantener criterios de segregación por género establecidos por la legislación vigente en el país, tal y como detallan los compañeros de Moto Italia.

No hay duda de que las mujeres de Irá han conseguido ganar una de las tantas batallas legales y sociales a las que se ven sometidas cada día. Algo muy diferente es lograr proclamarse vencedoras en una sociedad machista, marcada por la aplicación de normas y leyes medievales erigidas en torno a la religión y, donde las féminas, no tienen voz ni voto en prácticamente ningún asunto de relevancia.



