Más que un centro de formación, el Honda Instituto de Seguridad es un símbolo del compromiso firme y duradero de Honda con la vida de los motoristas. En una época donde la moto ha dejado de ser un simple vehículo para convertirse en una solución de movilidad clave en las ciudades, centros como el HIS son fundamentales para garantizar que este cambio se produzca de manera segura, consciente y sostenible.
Treinta años después, lo que comenzó como un pequeño experimento pedagógico es hoy una referencia internacional. Y lo mejor de todo es que su historia no ha terminado: solo ha cambiado de marcha.
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La vocación educativa del proyecto se manifestó desde el principio. La escuela se centró inicialmente en los más jóvenes (chicos y chicas de entre 14 y 16 años), quienes en aquel momento ya podían circular legalmente con ciclomotores. A través de acuerdos con colegios e institutos, Honda organizó sesiones didácticas gratuitas que combinaban teoría en el aula con práctica en scooter.
Una apuesta clara por introducir la cultura del motociclismo seguro desde la base, y que ayudó a miles de adolescentes a familiarizarse con la conducción responsable antes de lanzarse solos al asfalto.

En paralelo al trabajo local, Honda optó por ir un paso más allá: formar a sus instructores directamente en Japón, donde la marca ya contaba con una larga tradición en seguridad vial. Esta formación permitió incorporar un método pedagógico propio, con estándares internacionales, pero adaptado a la realidad de las carreteras europeas.
Aquella decisión fue clave para establecer una identidad educativa sólida y coherente, perfectamente alineada con la filosofía global de la marca: que nadie debería subirse a una moto sin la preparación adecuada.
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Honda Instituto de Seguridad. Santa Perpètua de Mogoda
La evolución del centro fue paralela al crecimiento de la preocupación por la siniestralidad vial. En 1996, con el traslado de Honda España a Santa Perpètua de Mogoda, se inauguró una instalación propia con pistas específicas, aulas y vehículos destinados a la formación. El embrión del HIS empezaba a tomar forma con más recursos, espacio y capacidad para atender a nuevos perfiles de usuario, incluyendo adultos que se iniciaban en la conducción de motocicletas de media cilindrada.
El punto de inflexión llegó en 2009, tras una inversión de 4 millones de euros y tres años de desarrollo. Se inauguraba entonces el Honda Instituto de Seguridad en su forma actual. Es decir, más de 20.000 m² dedicados exclusivamente a la formación, con un edificio corporativo de 1.500 m², simuladores, talleres, aulas multimedia y circuitos especializados.
No era solo un centro de entrenamiento, era un laboratorio diseñado para mejorar la convivencia en la carretera y reducir la siniestralidad a través del conocimiento.

Albert Cavero, actual director de Seguridad para Europa en Honda Motor Europe y figura clave en el desarrollo del HIS desde sus inicios, lo resume con claridad: “No es una actividad de negocio. Es nuestra responsabilidad social como primer fabricante de motos del mundo”. Su visión encarna el propósito del HIS: no vender más motos, sino asegurar que quienes ya las conducen lo hagan con la preparación necesaria. En palabras del propio Cavero, la seguridad no es una opción, es una obligación moral.
El método del HIS se construye sobre tres conceptos esenciales: l
- Técnica de conducción.
- Percepción del riesgo.
- Actitud del motorista.

No se trata solo de saber frenar, trazar o mantener el equilibrio; se trata de entender qué decisiones pueden evitar un accidente. Desde la teoría en el aula hasta ejercicios en superficies con baja adherencia o frenadas de emergencia simuladas con motos equipadas con estabilizadores, cada módulo está pensado para transformar hábitos y reforzar una mentalidad proactiva.
El HIS no discrimina por experiencia. Si bien sigue formando a jóvenes en su primer contacto con las motos (incluso a partir de los 6 años en zonas off-road con modelos Honda CRF adaptados), su alcance es mucho mayor.
Policías, sanitarios, bomberos, repartidores, instructores y usuarios avanzados pasan a diario por sus instalaciones. Cada curso está diseñado según el nivel del alumno, con evaluaciones antes y después para medir la mejora. De hecho, hasta los conductores experimentados suelen elevar su puntuación en al menos un punto tras recibir la formación.

Uno de los datos más reveladores es que más del 40 % de quienes se inscriben lo hacen por recomendación directa de antiguos participantes. Y no es casualidad: la tasa de reincidencia es también significativa, con un 20 % de motoristas que repiten curso para seguir perfeccionando su técnica.
En total, desde la inauguración del HIS en 2009, han pasado más de 30.000 personas por sus instalaciones. La cifra sigue creciendo año tras año, especialmente tras el parón de la pandemia, que disparó la demanda de cursos entre semana.
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Obviamente, el impacto del HIS no ha pasado desapercibido. Actualmente, es la única instalación para motos en España con la certificación completa de calidad concedida por ACEM (Asociación de Fabricantes Europeos de Motocicletas). De hecho, solo 32 centros en toda Europa han alcanzado este estándar. Y ninguno en territorio nacional. Esta acreditación sitúa al HIS a la altura de las mejores escuelas del continente.
La filosofía de Honda va más allá de los cursos. Se trata de construir una nueva cultura de la movilidad, donde cada motorista tenga los conocimientos y la confianza necesarios para circular con seguridad. Y eso incluye también el entendimiento de las tecnologías modernas como el ABS. A pesar de ser obligatorio desde 2017 en motos nuevas de más de 125 cc, se calcula que el 70 % del parque español aún no dispone de este sistema. Por eso en el HIS se enseña a conducir con y sin él, para estar preparado en cualquier situación.
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