Exclusiva entre las exclusivas, así es la Honda CBR1000RR-R Fireblade SP Carbon Edition. Una edición especial y de la que únicamente habrá 300 unidades en todo el mundo. Esto hace que sea todavía más exclusiva si cabe, puesto que se han ido distribuyendo según los países y algunos como el nuestro únicamente han recibido 10 unidades.
Y no es para menos, porque la Honda CBR1000RR-R Fireblade SP Carbon Edition no es “simplemente” una edición más. Tiene muchos elementos que hacen que el precio de venta al público que ha tenido, y que para nuestro país se situó en 37.000 euros sea justificado. Y no es poco dinero, ni mucho menos, porque el PVP de la Honda CBR1000RR-R Fireblade es de 25.000, así que hablamos de 12.000 euros más y 7.200 más que la versión SP con la que comparte muchos rasgos.

¿Por qué la Honda CBR1000RR-R Fireblade SP Carbon Edition tiene ese precio?
Pues además de por ser una edición tan limitada, es porque se trata de una máquina en la que el carbono es el protagonista. Tanto es así que han conseguido ahorrar 1 kg frente al total de la moto de serie, con piezas que han bajado entre el 10 y 40% del peso original. Incorpora seis componentes que están inspirados directamente en la Honda RC213V de MotoGP y, además, el carbono no es carbono cualquiera. Se trata de carbono preimpegnado de 3K y 12K moldeado en autoclave, tal como se hace con las piezas aeronáuticas.
Estos seis componentes de los que hablamos empiezan por los llamativos alerones de carbono, sigue por la cubierta de la caja del filtro, guardabarros delanteros y traseros y el carenado inferior (quilla).
Eso sí, mecánicamente hablando se mantiene el mismo motor y la misma potencia, que alcanza unos impresionantes 217 CV a 14.000 rpm y 113 Nm de par motor a 12.000 rpm. A pesar de esa potencia y del rendimiento, el nivel de ruido gracias al escape Akrapovic que monta de serie consigue que el nivel de ruido se homologue en urbano a 76,2 dB y a pleno gas en 81,1.

Otro de los puntos que comparte, en este caso solamente con la SP,e s el sistema de frenado y de suspensiones. Unas pinzas Brembo Stylema R de cuatro pistones y anclaje radial se encargan de morder los discos de 330 mm del tren delantero, mientras que detrás la pinza de dos pistones hace lo propio con un disco de 220.
El apartado de las suspensiones roza la excelencia con una horquilla telescópica Öhlins NPX S-EC de 43 mm ajustable en precarga, compresión y extensión. Mientras que detrás el basculante con el sistema Pro-Link es atendido por un amortiguador Öhlins TTX36 S-EC también configurable en precarga, compresión y extensión.
A todo ello hay que sumar el quickshifter, control de tracción, ABS en curva, IMU de dos canales, control del freno motor y más ayudas electrónicas para poder gestionar a la bestia tanto en la carretera como, especialmente, en los circuitos.