Está claro que la clase política ya ha puesto en marcha el plan para acabar a toda costa con los vehículos de combustión, a pesar de no tener a día de hoy una alternativa real para millones de usuarios que los emplean a diario. El Ayuntamiento de París es uno de los que están a la vanguardia de este movimiento verde, que busca eliminar además los vehículos privados y acaba de dar un paso adelante en este sentido: a partir del 1 de septiembre de 2022 las motos tendrán que pagar por estacionar en la capital francesa.
El extendido y conocido estacionamiento regulado pasa así a afectar también a las motos, algo que llama especialmente la atención en la capital francesa, una de las más saturadas de tráfico de toda Europa y la cual, gracias a las motos y triciclos está un poco mejor en lo que a tráfico se refiere.

A partir de esta fecha, todos los vehículos de dos o tres ruedas que estacionen en la zona centro de la capital o los barrios anexos a esta, tendrán que abonar 3 y 2 euros por hora respectivamente. También deberán hacerlo quienes estaciones en los bosques Vincennes y Boulogne. Hay que decir que, aun así, el precio es la mitad del que se cobra a los coches. No se hace mención al plazo de tiempo que podrán estar estacionados, pero al estar en aparcamiento regulado se les cobrara en tramos de 15 minutos.
El consistorio parisino quiere «facilitar las cosas» a sus ciudadanos ofreciéndoles un bono anual por el que tendrían que abonar 22,5 euros o bien uno por tres años por el cual desembolsarían 45 euros, es decir, un 3 x 2. Tanto motocicletas como scooters o triciclos quedan dentro de esta norma que además se reforzara con la imposición de multas a todos aquellos que aparquen en la acera o en zonas destinadas a las bicicletas. Igualmente, se aplicarán las ordenanzas municipales actuales en cuanto a no residentes y los que si lo son.

Por si esto fuera poco, el ayuntamiento de París tiene previsto eliminar un total de 120.000 plazas de aparcamiento, una auténtica barbaridad que puede sumir a la ciudad de la luz en el más absoluto de los caos circulatorios. Sobre la mesa, los políticos parisinos buscan ganar más espacio para peatones y ciclistas, obviando una vez más las necesidades reales a día de hoy de miles de personas que se desplazan hasta la capital desde el exterior.
Esta medida, que está causando un gran revuelo en nuestro país vecino, podría extenderse cuál mal virus al resto del continente y, por tanto, a nuestras propias ciudades. No hay que olvidar que el plan estratégico “España 2050” del Gobierno de España aboga porque para entonces el vehículo privado tal como lo conocemos actualmente haya dejado de existir.

Solamente los EV actuales así como las motocicletas que sirvan para transportar a personas con movilidad reducida, así como aquellos empleados por personal sanitario que visita a pacientes en sus casa seran las únicas excepciones libre de pago de estas nuevas tasas. Como era de prever la FFM, Federación Francesas de Motociclismo ha puesto el grito en el cielo y anuncia manifestaciones.
Exigen la creación de más plazas destinadas al aparcamiento de vehículos de dos ruedas, recordándole además a sus dirigentes políticos las ventajas que proporcionan las motocicletas dentro de urbes como la parisina. Todo esto unido a las pocas alternativas actuales para poder decir adiós a las motocicletas convencionales, ponen en una situación muy difícil a los usuarios franceses.






