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Goldfinger, oro y diamantes para la moto más cara del mundo

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Es original, pero también es cierto que es para un tipo de público muy determinado. Más que por motivos de gusto es el bolsillo el que aparta a los compradores de esta joya de las dos ruedas que se ha vendido por la friolera de 850.000 $, lo que la ha convertido en la moto más cara de la historia.

La moto más cara del mundo tiene nuevo dueño. Aunque se desconoce quien ha sido el afortunado (nunca un término vino mejor para describir a alguien con tanto dinero). Este artefacto ha sido creado por la empresa de diseño Laug Jensen, una firma danesa de ingeniería dedicada desde hace tiempo a construir y vender motos, barcos y otras piezas con un denominador común, el lujo.

Aunque habitualmente trabajan bajo pedido, la máquina que nos ocupa fue creada por la gente de Laug Jensen sin ningún tipo de encargo. Los responsables de la marca decidieron arriesgar y crear esta moto, una bestia fabricada en oro de 24 quilates y con más de 200 diamantes. Por si era poco derroche, los detalles de piel con los que cuenta la moto son de cocodrilo. Prácticamente todas las piezas de la moto fueron bañadas o recubiertas en oro, a excepción de los detalles en negro. Cuando todo estuvo terminado se llevaron la Goldfinger (así es como la denominaron sus creadores) a Mónaco y a Dubai, donde finalmente fue vendida.

Con todo lo contado casi parece que 850.000 $ no sea tanto y más teniendo el precio del gramo de oro. No se conocen las características técnicas del aparato, que no pasará a la historia por ser una moto sofisticada técnicamente, ni cuanto consume a los 100, aunque seguro que si puedes pagar esta barbaridad por una moto no prestarás mucha atención al precio de la gasolina.

En Laug Jensen ya están trabajado en otro exclusivo modelo y piensan venderlo por un millón de dólares. ¿Alguien dijo crisis?

David Robledo
David Robledo
La pasión por las motos me viene desde la cuna. En casa la afición de la moto de mis padres, especialmente mi padre, nos hizo vibrar cada domingo y viajar a las carreras. Así que el momento de flirtear con las carreras llegó y durante un tiempo jugué a eso de ser piloto (en motocross, que no había dinero para más). Colgadas las botas y el casco llegó el paso natural, seguir en las carreras al otro lado del muro y en eso llevo desde 2007 trabajando con equipos y pilotos primero, y como parte de SoyMotero.net desde unos años después, especializado como no en todo aquello que tiene que ver con la competición en cualquier de sus vertientes. ¡Siempre full gas!

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