25.000 euros por dejar de conducir, esa es la premisa del plan Driving Licence Surrender Scheme puesto en marcha por el gobierno de Malta para fomentar una movilidad diferente y alternativa. Es un plan de cinco años en los que este pequeño archipiélago, en el Mediterráneo, está intentando cambiar las dinámicas internas.
Mientras que otros países optan por las restricciones y las prohibiciones, el ejecutivo maltés hace todo lo contrario: premiar a quien colabore. No se trata, eso sí, de un dinero al que pueda optar todo el mundo ni aprovecharse de él. El gobierno de este archipiélago de 316 kilómetros cuadrados, una extensión ligeramente superior a la ciudad de Almería, tiene unos requisitos muy claros para que ningún “espabilado” les vaya a sacar el dinero.
La primera de las condiciones es que para poder aprovecharse del plan se haya residido en Malta al menos durante los últimos siete años. Luego, hay que estar en posesión del carnet B al menos desde hace doce meses y, además, no haber tenido suspensiones o retiradas en el historial. Para rematar, hay que tener máximo 30 años. Si se cumplen todos los requisitos, entonces se entrega físicamente el documento durante cinco años.
La contrapartida es el dinero, pero ojo que no son los 25.000 euros de golpe. Se trata de 5.000 euros por persona y año hasta un máximo de 5 millones de euros anuales invertidos. Es decir, echando cuentas fáciles, es una medida que podrán aprovechar hasta 1.000 jóvenes de manera anual.
No es un capricho que el gobierno de Malta haya elegido esta franja de edad
Sobre el hecho de limitar esta propuesta a menores de 30 años, el ejecutivo del archipiélago lo tiene claro. Se trata de una parte de la población que está accediendo a los permisos de conducir. Además, la franja de edad entre los 18 y 30 años en Malta suponen el 17% de la población, es decir, unas 91.800 personas ya que en el país hay en torno a 540.000 habitantes.
Lo que pretenden, además, es que estos jóvenes se muevan en medios alternativos entre los que se encuentran los autobuses, bicicletas, ciclomotores y medios compartidos. Al parecer, ninguno de ellos cuenta con un gran respaldo en esta franja de edad.
Para rematar el plan, que visto desde fuera y a grandes rasgos parece haber sido bastante pensado, además de que físicamente se quedan con el carnet, en caso de que una vez entregado se sorprenda conduciendo a alguno de ellos la multa será de hasta 5.000 euros. Además de que, entendemos, quedarán fuera del plan.
Una medida diferente, curiosa, y que como decimos incentiva a otro tipo de movilidad en la que es llamativo ver como el ciclomotor pasa a ser una opción válida. Lógicamente, extrapolar esta iniciativa a lugares mucho más grandes y con más población se hace complicado y difícil de controlar. Pero no cabe duda de que a veces la zanahoria funciona mejor que el palo.