Simoni Conti es el alma mater de SCM, es decir, Simoni Conti Motorcycles. Cuando no está trabajando en el negocio familiar, se traslada al taller de su hermano donde da forma a sus creaciones. La última de ellas es precisamente un trabajo para él mismo ya que se ha convertido en su motocicleta de diario que, ahora, cuenta con un aspecto completamente diferente.
El proyecto partió de una Ducati SuperSport 1000 DS de 2003 como moto donante a la que se eliminaron completamente los plásticos y ahora luce una carrocería de aluminio pulido que ha cogido la forma mediante técnicas tradicionales. Así el frontal, depósito y colín ha sido moldeado enteramente por él.
Los huecos de las luces delanteras y traseras se han recortado para poder incrustar, en su interior, iluminación LED tanto en el frontal como en la parte posterior. Si la miramos de frente, vemos cierto aire Ducati pero también no hemos podido evitar recordar a la Honda Firestorm de finales de los años 90.
La cúpula es original de otra Ducati al igual que el tapón del depósito de combustible, que es de una Ducati 1098. El depósito se ha adaptado sobre el airbox original por lo que no ha sido necesario realizar ninguna adaptación en esta parte.
Donde sí hay cambios es en el subchasis ya que ahora es completamente nuevo. Su diseño sigue las pautas marcadas por el chasis tubular Trellis y termina en un colín monoplaza de reducidas dimensiones.
En cuanto a la parte de ciclo, Simone ha adaptado una horquilla de Ducati 998 fabricando él mismo las tijas, que son ahora de triple anclaje. El amortiguador trasero es el Öhlins de serie, pero el basculante se ha reformado para poder instalar en él un neumático más ancho.
Los frenos Brembo son nuevos, incluyendo el nuevo anclaje de la pinza trasera a medida del nuevo basculante. Los discos tipo wave completan el conjunto sobre las llantas originales de la Ducati SuperSport.
Por último y a nivel de motor, el propulsor cubica ahora 1.100 cc y incluye un nuevo embrague antirebote además de un escape situado bajo el motor en aluminio hecho a mano, lo mismo que los nuevos colectores que llegan a él y recuerdan al de la Panigale en su parte posterior.
Puños, depósito y espejos Rizoma completan el conjunto, al que se le ha dejado la instrumentación original mientras que el trabajo de pintura se ha limitado al chasis y aquellas piezas que no han recibido mejoras en forma de piezas de carbono, dejando la carrocería en aluminio pulido.









