El famoso “estado de bienestar” se desmorona a pasos agigantados en la vieja y decadente Europa, y este ayuntamiento italiano y uno de sus últimos edictos es la fiel prueba de ello: “se prohíbe temporalmente la circulación de motocicletas y scooters en Vía Marco Polo por las graves condiciones de la misma, y el riesgo que supone para la seguridad de los usuarios de los citados vehículos”… Tal cual.
- Te puede interesar: La sal en las carreteras es nociva para el medio ambiente. Y aunque no es una sorpresa, sí es un problema

Este ayuntamiento italiano es la regla, no la excepción
En las últimas semanas, tras largas jornadas de lluvia y mal tiempo, se ha vuelto a poner de manifiesto el pésimo estado en el que se encuentran las carreteras españolas. Lejos de que haya una solución viable a la vista, la mayoría hemos terminado por resignarnos aceptando lo que ahí. O mejor dicho, lo que no hay: Dinero. Eso es al menos lo que nos cuentan nuestros políticos y a nosotros no nos queda otra que creerlos.
Como si de un espejo se tratara, el caso italiano es muy similar al nuestro. Allí, al igual que ocurre cada vez con más frecuencia en muchas partes de Europa, las infraestructuras empiezan a parecerse cada vez más a aquellas que imperan en países a los que hasta hace poco denominábamos como “tercer mundo”. Como si de un camino de cabras se tratara, hay carreteras que se han convertido en verdaderas trampas mortales para una parte de los usuarios de las mismas.

Como ya os explicábamos de manera detallada en este artículo una infraestructura obsoleta, un tráfico en aumento y un mantenimiento deficiente son una bomba de relojería. ¿Y sabéis lo peor? Pues que no acaparará titulares, porque aquí los accidentes son de uno en uno. Sin embargo, el ayuntamiento italiano de Rescaldina, un municipio al noroeste de Milán, ha tomado por el camino de en medio para intentar atajar las posibles consecuencias del estado de una de sus arterias principales: Via Marco Polo.
Directamente, este ayuntamiento italiano ha publicado un edicto en el que prohíbe la circulación de vehículos motorizados de dos ruedas. Tal y como explican los compañeros de Moto IT, estamos ante una carretera “en tan precario estado que ha sido reconocida oficialmente como peligrosa por las oficinas municipales de Policía Local y Obras Públicas”.

Lejos de buscar soluciones para su reparación inmediata, este ayuntamiento italiano se ha limitado a afirmar que no cuentan con los fondos necesarios para poder acometer la obra, admitiendo además que “la calzada a lo largo de toda la Vía Marco Polo se encuentra en graves condiciones de reparación”. Conclusión: Los ciudadanos siguen pagando impuestos de manera religiosa (cada vez más altos), pero empiecen a perder derecho de uso de aquellas infraestructuras deterioradas por el tiempo.
Llegados a este punto es inevitable preguntarse qué hace esta gente con el dinero que recauda de nuestros impuestos. Y esta pregunta es extrapolable tanto a la situación que padecemos en España como la que sufren los ciudadanos dependientes de este ayuntamiento italiano. La respuesta es ardua complicada de contestar, básicamente porque no tenemos acceso a las cuentas. Pero más de uno intuimos que su destino, el de nuestros impuestos, dista mucho de donde deberían de estar empleándose.



