Autopía no es un evento cualquiera. Es, básicamente, un museo del motor al aire libre donde se dan cita algunos de los coches más deseados de la historia —y también mucho dinero en forma de colecciones privadas—. En su sexta edición, celebrada los días 25 y 26 de abril en el Bosque del Santander (Madrid), ha vuelto a demostrar por qué se ha convertido en una de las citas más especiales para los apasionados de los clásicos y los supercars. Y también algunas motos, que han ido ganando protagonismo año tras año.
Con más de 19.000 asistentes y más de 2.000 vehículos expuestos, Autopía 2026 ha dado un paso más con su nuevo formato de dos días. Un entorno cuidado, sin prisas y con una selección de máquinas que rara vez se ven juntas fuera de un evento así.
Aunque el evento nació mirando a las cuatro ruedas, su buen ambiente y enfoque más cultural están haciendo que cada vez tenga más sentido también para los aficionados a las motos.
Autopía 2026 es coches, pero también las motos se abren paso

Este año, el gran guiño llegó con el centenario de Ducati, con una exposición de 15 modelos que repasaban la evolución de la marca italiana. Uno de esos rincones que justificaban la visita si eres de los que miran más allá del coche.
A ello se sumó la presencia de motos del Dakar, combinando modelos actuales con auténticas leyendas. En el evento hubo espacio también para entrevistas a personalidades del mundo del motor en general y de la moto en particular: el dakariano Javi Vega participó en una interesante charla sobre la carrera del desierto más codiciada junto a Juan Hernández “Luike”, director del evento y otrora piloto del antiguo París Dakar.

Tampoco podemos olvidar la presencia, si bien algo simbólica aunque igualmente muy apreciada por los más puristas, de una selección de Las Motos Made in Spain, la muestra más importante sobre la historia de la motocicleta en España que puedes ver en su exposición permanente de Alcalá de Henares, y de la cual hablamos largo y tendido aquí en Soymotero.
En la parte de coches el nivel era difícil de igualar. Pero es que el contexto tampoco era menor: aniversarios como el del Lamborghini Miura, el Volkswagen Golf GTI (con todas sus generaciones expuestas) o el BMW M3, junto a piezas como Shelby Cobra originales o coches del WRC, sin olvidar una impresionante representación del Porsche carrera.

Autopía no es un evento de motos, pero cada edición deja claro que tiene espacio para ellas. Y eso, viendo cómo evoluciona, es precisamente lo interesante. Además no sólo se trata de ver coches clásicos (que para los aficionados al motor siempre es agradable) sino también de disfrutar de música, gastronomía y todo ello en un entorno inigualable, sin ruidos (más allá de los motores), ni prisas y a escasos minutos del centro de Madrid.
Si no fuiste este año, ya sabes lo que te perdiste. Y probablemente, el año que viene haya más motivos (motos) para no faltar.
