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¿Qué scooter elegir? Las claves para la mejor compra

Fotos: Kymco/ SMN
Yuri M.
Una duda que todos nos planteamos cuando vamos a adquirir un scooter es: ¿y cuál me compro? Porque aunque pensemos que todos los scooter son iguales, nada más lejos de la realidad ya que los hay de muchos tipos. Y no, no nos referimos a la cilindrada, porque en este caso nos será indiferente, sino en sus características intrínsecas.

Y es que dependiendo del diámetro de las ruedas, de la forma del chasis, del uso al que está destinado, de su estética o de otros parámetros pueden ser: rueda alta, GT, deportivos, vintage, eléctricos, trirrueda… Y cada uno de ellos tendrá un comportamiento específico además de unas características que serán más adecuadas para nuestras necesidades.

¿Has pensado bien qué es lo que quieres? ¿sabes qué uso le vas a dar? ¿piensas ir sólo o acompañado? ¿Cuántos kilómetros harás al día? ¿necesitas guardar muchas cosas? ¿quieres que vaya a la última? Seguro que hacerte todas estas preguntas te vienen bien a la hora de tomar una decisión para elegir scooter..

Porque recordad que no hay moto mala sino malas elecciones… y os vamos a ayudar a tomar la correcta.

Diferencias por tamaño de ruedas

Podemos hacer una primera clasificación entre los distintos scooter según la medida del diámetro de sus ruedas. Cuanto menor sea, mayor será su agilidad en ciudad y a baja velocidad pero por contra, cuando circulamos en carretera estas motos tienden a ser más nerviosas y cualquier leve insinuación en la dirección produce movimiento en toda la moto.

Por el contrario, un rueda alta perderá un poco de agilidad en ciudad pero se beneficiará de una mayor fuerza giroscópica a alta velocidad que le permitirá ser más estable y apta para recorridos urbanos.

¿Cuándo consideramos que un scooter es de rueda pequeña o de rueda alta? Normalmente aquellos vehículos que calzan diámetros de 12 y 13 pulgadas son los llamados de rueda pequeña mientras que los de 15 y 16 son los llamados de rueda alta.

Existen también algunos que se mueven entre dos mundos, buscando un equilibrio entre agilidad y estabilidad. Los reconoceremos porque delante tienen normalmente llanta 16 pero detrás se utiliza una de 14 pulgadas. Además esto permite que el hueco bajo el asiento sea mayor, uno de los problemas que presentan los scooter de rueda alta.

Así que a la hora de elegir debemos analizar qué recorrido haremos con él diariamente. ¿Mucha ciudad? Rueda pequeña. ¿Varios kilómetros por autopista o circunvalaciones antes de entrar a la ciudad? Rueda grande.

Valorar la ergonomía

Al igual que en las motocicletas convencionales hay de varios tipos: deportivas, “F”, custom, trail, ruteras, etc; en los scooter ocurre lo mismo. Quizás no haya tanta variedad pero sí que las podemos dividir en tres tipos: deportivas, equilibradas o tipo GT (Gran Turismo).

Las primeras son aquellas que cuentan con una estética agresiva, pantallas bajas que a altas velocidades no llegan a proteger demasiado, suspensiones rígidas, altura al suelo elevada para poner a salvo las partes mecánicas en las curvas evitando el roce y con una puesta a punto del conjunto motor-variador que busca prestaciones (normalmente aceleración) por encima de otros ajustes.

Por otro lado tenemos los modelos equilibrados en los que se busca una moto funcional que tanto sirva para ir a trabajar todos los días o hacer una pequeña escapada el fin de semana. Suelen ser un poco más cómodas a los mandos con un frontal que protege bastante y un motor en el que prima la economía y el bajo consumo. Además el tarado de las suspensiones es tirando a cómodo. Digamos que sería el utilitario de los scooter.

Por último tenemos los Gran Turismo o GT, pensados para desplazarte cómodamente como si de una motocicleta para grandes viajes se tratase. Y es que en cilindradas altas permiten hacer verdaderas kilometradas con todo el confort de sus hermanas mayores… pero con otro enfoque. Postura relajada, asientos mullidos, gran espacio para las piernas, buenísima protección aerodinámica. Lista para hacer muchos kilómetros.

En cuanto al uso, la deportiva está pensada para quien es amante de salidas tipo dragster en los semáforos o que le gusta ir de curvas el fin de semana. La GT es ideal para aquellos que usan la moto para todo, tanto ir a trabajar como ir un par de días de escapada y por último los modelos intermedios buscan eso, no destacar en nada pero si te lo propones servir para todo.

¿Y la estética?

¿A vosotros qué os gusta? ¿Lo muy moderno o actual? ¿Estética futurista? ¿Estilo retro? ¿Clásico y auténtico tal vez? Pues hay tantas versiones de scooter como tipos de estética que buscan la gente. Prácticamente no hay ningún nicho de mercado en el que no encuentres un modelo que se ajuste a tus gustos estéticos.

Pequeñas variaciones pueder dar como resultado un producto completamente diferente. Están de moda los modelos angulosos, de estética agresiva pero también los diametralmente opuestos, pensados para aquellos a los que le gustaría un modelo antiguo pero no quieren renunciar a la fiabilidad y mantenimiento de una moto moderna.

También hay gente que ante todo busca funcionalidad y por ello, no les importa demasiado que formas exteriores tenga el scooter. Buscan una gran protección de pantalla y escudo, un enorme hueco bajo el asiento o si no añadirle un baúl trasero que aumente la capacidad, que se pueda acoplar una manta que en el invierno proteja las piernas, etc.

La capacidad de carga

La capacidad de carga de los scooter puede llegar a variar ostensiblemente en función del vehículo que estemos pensando en adquirir. Hay modelos en que además de contar con un hueco bajo el asiento en el que podemos guardar dos cascos integrales, tienen también varias guanteras para dejar pequeños objetos e incluso hay gente que les coloca un baúl trasero con el que literalmente podemos llevar la casa a cuestas.

Hay otros modelos como los deportivos o los de rueda alta en los que el espacio es un poco más reducido. Pueden albergar un casco, integral con algo de suerte (depende del tamaño de la calota), y poco más. En este caso y si queremos llevar algo más sí que es casi imprescindible colocar uno de esos baúles traseros que estéticamente no son muy bonitos pero aumentan las posibilidades.

A lo que no renuncia la mayoría es a un gancho en el contraescudo para que podamos llevar en él enganchado con seguridad un bolso o una bolsa apoyada en la plataforma donde también llevamos los pies. Claro que si el scooter es de los que cuenta con un túnel central donde se ubica el depósito de gasolina, llevar allí objetos es un poco más complicado ya que estos no reposan correctamente.

De nuevo debemos pararnos unos minutos y pensar qué es lo que vamos a necesitar transportar. ¿Un portátil? ¿Un notebook? ¿Vamos a hacer la compra diaria con ella? ¿La semanal? ¿Necesitaremos llevar siempre otro casco debajo para recoger asiduamente a alguien? ¿Pensamos llevar siempre alguna prenda por si nos pilla el agua?

¿Cuantas ruedas?

¿Quién dijo que un scooter debe tener dos ruedas? Nada más lejos de la realidad porque gracias a la tecnología en suspensiones, hay modelos que cuentan con dos ruedas delante y una detrás pero sin que por ello se pierda ni un ápice de las sensaciones que se producen al conducir una moto. Es decir, el poder inclinar en las curvas.

Estos scooter son ideales para cuando las condiciones meteorológicas habituales por donde circulas son malas, como por ejemplo en Francia donde este tipo de vehículos ha tenido un tremendo éxito. ¿Por qué? Porque con ellos las posibilidades de irse al suelo al pisar una mancha de aceite, una zona mojada, una carretera con adoquines, una marca vial o un rail de tranvía son mínimas.

Son extremadamente seguras y dan mucha confianza desde el primer momento aunque p*or contra, son más pesadas que sus homónimas de dos ruedas y no tan ágiles cuando queremos circular entre coches*. Algunos modelos incluso nos permiten detenernos sin que tengamos que poner los pies en el suelo gracias a un bloqueo de la suspensión, lo que a su vez permite estacionarlas sin que sea necesario colocar el caballete siendo ideal para paradas cortas realizando recados en ciudad.

Otra de sus ventajas es a la hora de frenar. No descubrimos la pólvora si os contamos que con dos ruedas delante y dos frenos de disco, las posibilidades de irnos al suelo por perder la rueda delantera son mucho menores y además, como tenemos muchas más superficie de contacto con el asfalto, podremos detener antes el scooter con una mayor seguridad.

Además y para aquellos que tienen el permiso de conducir tipo B, existen modelos en los que el ancho de vías delantera les permite ser considerados triciclos y con ello, ser conducidos con este permiso independientemente de la cilindrada y sin ser necesario disponer del carné de moto. Estos modelos se diferencia porque cuenta con un freno de pie, similar a los de los coches y las Vespa, que realiza una frenada integral tanto en la dos ruedas delanteras como la trasera, requisito indispensable para la homologación y para que la gente no acostumbrada a los scooter tenga una adaptación más sencilla desde los automóviles.

Sin embargo, un precio más elevado frente a los scooter convencionales impide que sea un vehículo que se vea con relativa frecuencia por nuestra ciudad a pesar de sus ventajas.

¿De gasolina, eléctrica o híbrida?

¿Son todos los scooter de gasolina? Falso, los hay con diferentes tipos de motorización. Por ejemplo podemos encontrar scooters eléctricos e incluso con tecnología híbrida que combinan un motor de gasolina con otro eléctrico y una serie de baterías que le permite funcionar en modo eléctrico o combinado según las necesidades que se presenten en ese momento.

Los scooter eléctricos han inundado literalmente el mercado en los últimos años aunque sus ventas no han acabado de despegar. Tienen como ventajas frente a sus competidores de toda la vida que no emiten ningún tipo de contaminación a la atmósfera, son silenciosos, muy sencillos mecánicamente lo que permite que los costes de mantenimiento sean mínimos y las posibilidades de averías mucho más bajas.

Por contra, además de un precio de adquisición algo más elevado, su gran problema es la autonomía. Y es que si tienes muy claro el tipo de utilización que le vas a dar al scooter, uno eléctrico puede ser la solución pero si no, verás en ellos más inconvenientes que ventajas.

Por ejemplo, si vas a hacer siempre ciudad con un recorrido aproximado de digamos 20 km al día, un scooter eléctrico puede ser una gran alternativa. Tendrás suficiente autonomía para por lo menos cinco días (una autonomía real de 100 km por ciudad es bastante factible en modelos de marcas reconocidas) y su coste por kilómetro será mucho menor que si tuvieses uno convencional.

Claro que también necesitas una pequeña infraestructura, es decir, o un lugar en tu casa o en el trabajo en el que poder realizar la recarga al scooter cuando sea necesario. Aunque últimamente los scooter de gasolina se están poniendo las pilas y que encontramos modelos que consumen cerca de 2 l/100, lo que son cifras realmente bajas y que han rebajado ostensiblemente los costes de este tipo de vehículos que además cuentan con unas mecánicas cada vez más robustas y unos intervalos de mantenimiento más espaciados.

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