Nos escribe Inmaculada López, pues busca su primera moto, y pensó en un scooter hasta 125 cc (entendemos porque no tiene carné de moto y sí de coche B con tres o más años). El caso es que le gusta mucho el Yamaha Aerox R Naked, que es un 50 (ciclomotor) y nos pregunta si nos parece una buena idea, y dónde puede encontrarlo pues no lo ve en tiendas. Lo usará a diario y calcula hacerle unos 5.000 km al año.
Hay varias cosas aquí: para empezar, aunque el Yamaha Aerox es un modelo con sus años, en la página web de Yamaha España sigue apareciendo como disponible (con un PVP de 2.899 euros). Dada la caída de ventas de los ciclomotores en los últimos años (se vendieron más de 300.000 al año, y en 2017 apenas han superado los 20.000…) es lógico que la red de ventas haya bajado tanto la demanda de estos modelos. Con la convalidación de carné B desde 2004 además, (casi) cualquier conductor de coche puede llevar un 125, y eso explica en buena parte esa caída de ventas e interés en los 50 (para estos basta el carné de coche o cualquier otro). Por eso quizás sea un modelo que se pide por encargo ahora mismo y es raro que esté en stock. Por otra parte vimos unos cuantos Aerox “seminuevos” (muy poco usados) buscando, es otra opción interesante y te ahorras bastantes euros.
Ahora, ¿tiene sentido comprar un 50 pudiendo llevar un 125? La respuesta fácil es “no”, burro grande ande o no ande que dice el refrán. Y ahí está precisamente la cuestión: en que a veces el burro grande no es el que más anda. Los scooter 125 están por normativa limitados a 11kW (15 CV si prefieres) y por emisiones tienen que ser motores de cuatro tiempos (Euro 4). La tecnología de calle para un motor de cuatro tiempos y 125 cc implica que esos 15 CV son, en el mejor caso, lo que se consigue. Si el motor no es muy avanzado (refrigeración por aire por ejemplo), estará por debajo, normalmente más cerca de los 10 CV reales (y algunos ni eso).
En los ciclomotores, como el Aerox, se usan motores de dos tiempos. Y como en su caso, motores avanzados: admisión por láminas, refrigeración líquida, buen diseño. Pero están muy limitados… y ésa es la clave: que están limitados. Es decir, que el motor “de por sí” es capaz de dar mucha más potencia de la que, por ley, puede dar. Un ciclomotor legal sacado de la tienda no puede dar más de unos 5 CV ni superar unos 45 km/h de velocidad máxima. Con tolerancias digamos que se acercará a 60 km/h de marcador, que todavía está lejos de lo que un 125 sencillo consigue (unos 80-90 km/h).
Pero estás conduciendo un motor muy limitado… y que no es difícil “liberar” (tocando escape y variador normalmente). Si decides hacerlo, como hace años era el caso de la mayoría que circulaba, debes tener claro que no será legal: al dar mayores prestaciones esa moto ya no sería homologable como ciclomotor, con todas las consecuencias (riesgo de multa, riesgo de que el seguro no se haga cargo en un golpe, etc). Ahora, si lo hicieras descubrirías que un motor de 49cc de buen rendimiento como éste es capaz de dar casi tanta potencia como un 125, con un sonido y un genio que quienes hemos conocido los motores de dos tiempos en su esplendor añoramos. Eran otros tiempos… pero el burro grande no siempre es el que más anda.





