En la actualidad, casi podríamos decir que la tendencia es un 50/50 entre hombres y mujeres que se desplazan diariamente por ciudad con sus motocicletas, tanto profesional como lúdicamente. En ello ha influido de gran manera el que los fabricantes de motocicletas hayan buscado una perspectiva mucho más global de la que tenían hasta hace unos años. Un enfoque en el que “por fin” se ha considerado, valorado y potenciado al público femenino.
No sólo hablamos del lanzamientos de versiones o decoraciones más enfocadas hacia las mujeres, sino a poner en la calle soluciones consensuadas para facilitar el uso de la moto. Un trabajo que se ha realizado prestando especial atención a distintos puntos de gran importancia: el tamaño, la altura, las formas y ergonomía, la practicidad, la facilidad para realizar inspecciones periódicas, el diseño, la facilidad para colocar/llevar la carga, etc.
Este artículo está especialmente pensado para vosotras así que os invitamos a acompañarnos.
Primera impresión
Está claro que lo primero que valoramos en la adquisición de una motocicleta o, en este caso concreto, de un scooter, son sus formas y su diseño. De nada sirve que pueda ser el modelo que menos gasta, que más corre, que más puede cargar y que más práctico sea, si sus formas o líneas son demasiado arriesgadas. Lo primero que debemos pedir es que nos entre por los ojos.
Otro factor muy importante es el color. La paleta utilizada debe ser de tonos vivos pero sin llegar a estridentes. Colores eléctricos, algún pastel y los ya clásicos, negro y blanco, suelen completar la oferta, aunque hay algunos modelos que se lanzan con tonos más arriesgados que suelen buscar la conjunción de estilo y moda.
Ergonomía y facilidad
Un cambio de mentalidad al que se han enfrentado los fabricantes ha sido al de la ergonomía. Hoy en día uno de los elementos fundamentales en la decisión de compra es que nuestro scooter o moto debe tener una posición de conducción cómoda tanto para hombres como para mujeres, así como una altura y volumen general que no impresione al ponerse a los mandos o incluso al acercarse a la moto.
El primer requisito es buscar un scooters con el asiento bajo. Eso sí, teniendo en cuenta que no se puede bajar todo lo que queramos, porque si no la postura de las piernas llega a ser incómoda al quedar la plataforma demasiado cerca. Además, el imprescindible hueco bajo el asiento también vería reducida su capacidad, un elemento indispensable para poder transportar todos nuestros enseres en el día a día.
Otro punto que deberemos tener en cuenta es la plataforma. Actualmente se ha tendido a recortar la plataforma, que es el espacio donde descansan nuestros pies, con la finalidad de posibiitar sacar los pies al suelo cuando realizamos una parada. Además, de esta forma podremos tener las piernas más juntas y ganar unos preciosos centímetros al suelo que nos permitirán parar con una mayor confianza. Una plataforma plana con un escudo que proteja lo suficiente (el escudo es la parte frontal del scooter que nos protege de inclemencias y del frío) nos permite, por ejemplo, poder llevar algún que otro objeto colgado en un gancho situado en la parte interior (el bolso, la mochila del gimnasio o el ordenador), llevar incluso falda con comodidad y lejos de miradas indiscretas, mientras nos desplazamos sobre nuestro scooter.
Espacio de carga
Las necesidades de un chico y de una chica en lo que al espacio de carga se refiere suelen ser diferentes. Si pensamos un momento en un hombre y, aunque cada vez más de ellos llevan bolsos de mano, siempre es más socorrido contar con una pequeña guantera donde dejar los pequeños objetos que se llevan en el bolsillo, principalmente el móvil y la cartera.
Sin embargo, en el 99% de los casos del público femenino, se necesita guardar un bolso antes de ponerse a los mandos del scooter. Las opciones en este caso pasan por la plataforma plana en conjunción con un gancho en el contraescudo, que permite dejar y recoger el bolso de una forma sencilla y rápida; o bien el hueco bajo el asiento.
Para mejorar su acceso, los fabricantes han añadido casi en todos los casos, apertura remota desde la propia cerradura de contacto. De esta forma y con un simple gesto, podemos parar el motor de la moto, abrir el asiento y bloquear la dirección. Todo ello sin sacar la llave de la cerradura, de forma rápida y eficaz. De igual forma y repitiendo los pasos en sentido contrario, podremos también acceder al hueco.
Por supuesto, este hueco debe ser lo suficientemente grande como para, no sólo albergar un casco cuando hemos aparcado la moto y evitar tener que cargar con él de un lado a otro (hay modelos que incluso tienen capacidad para albergar dos cascos integrales), sino también para poder llevar una bolsa para portátil, la bolsa del gimnasio, un calzado, o similar, además de la indumentaria y elementos propios de la conducción de un scooter, como son un antirrobo, los siempre necesarios guantes y algo de ropa de lluvia, tipo unos pantalones o una chaqueta.
Agilidad y Seguridad
El último factor en el que se ha trabajado para potenciar el uso del scooter entre el público femenino de modo que pueda manejarse con soltura es la agilidad a los mandos del scooter. Para ello, los fabricantes se han centrado en diversos campos como el peso, el centro de gravedad (lo más bajo posible), el tamaño de las ruedas (cuanto menos tamaño, más agilidad), la anchura (para poder pasar entre coches facilmente) y la geometría de la dirección (radio de giro, muy útil para mover la moto en parado o para circular serpenteando entre el tráfico de la ciudad).
Ya sólo nos queda disfrutar.








