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¿Una Yamaha R7 con 130 CV? ¡Sí, con turbo! Y se pasa por la piedra a las 1000

Un rendimiento brutal para una moto capaz de plantar cara a las superbike en pista

La Yamaha R7 llegó al mercado como una moto deportiva de grandes sensaciones y rendimiento comedido, lejos del rendimiento de la R6 y, por supuesto, de la R1. Pero GBKMotos decidió ponerle un turbo y el resto es historia.

Cuando Yamaha ideó la R7 actual, lo hizo como una moto con la que los recién llegados al A2 podían disfrutar de unas sensaciones deportivas si la limitaban y al pasar al carnet A, delimitarla y subir esas prestaciones para seguir aprendiendo con una máquina noble y divertida a partes iguales.

En el centro de la Yamaha R7 se encontraba su motor bicilíndrico, el conocido CP2 de Yamaha, que era capaz de ofrecer algo más de 70 CV en plenas facultades para un peso de 189 kg en la versión de calle. Un conjunto razonable, divertido en carretera y en circuito, pero que para la gente de GBKMotos parece que se quedaba un poco corto.

La moto fue capaz de acabar quinta en su segunda participación
La moto fue capaz de acabar quinta en su segunda participación

Esta historia arranca en 2022, poco después de que viéramos por primera vez la moto. Una Yamaha R7 que rompía la línea con la R6 y la R1 y que, a simple vista, estaba claro que no era una máquina tan deportiva como sus hermanas. Pero entonces fue cuando la gente de GBK se planteó llevarla a competir contra superbike en circuito y haciendo además las 500 millas de Magny-Cours.

Así que le montaron un turbo y comenzaron con un proyecto que ha ido avanzando según han pasado los años. En 2022 ya participaron mientras estaban en pleno desarrollo y consiguieron acabar, además, en la posición 34. Subieron apuesta en 2023 y ahí la cosa se puso seria, pues avanzaron hasta la quinta posición general enfrentándose a motos de 1.000 cc.

¿Cómo consiguieron que la Yamaha R7 fuese tan competitiva?

Pues lo curioso de toda esta historia es que la Yamaha R7 recibió poca preparación más allá de ese turbo. Hay que decir que el motor, ese CP2 del que hablábamos antes, mantiene sus componentes internos. Es decir, cigüeñal, pistones y bielas eran de serie y gracias a la sobrealimentación lograban alcanzar una potencia a rueda entre los 110 y 130 CV.

Lo consiguieron con un turbo Garret trabajando solamente a 0,5 bares de presión, precisamente para que la mecánica aguantase. Pero no cabe duda que si la preparación interna del motor se llevase a cabo con componentes adaptados a las necesidades, podrían lograr que la potencia aumentara al poder darle más presión.

En cuanto al resto de la preparación, además del turbo ya mencionado y de la gestión electrónica del mismo poco más que fibras, depósito de resistencia con más capacidad, suspensiones Öhlins, llantas de carbono Rotobox y la eliminación de ABS. Eso sí, la aventura no estuvo exenta de contratiempos y problemas. No creas que todo el monte es orégano…

David Robledo
David Robledo
La pasión por las motos me viene desde la cuna. En casa la afición de la moto de mis padres, especialmente mi padre, nos hizo vibrar cada domingo y viajar a las carreras. Así que el momento de flirtear con las carreras llegó y durante un tiempo jugué a eso de ser piloto (en motocross, que no había dinero para más). Colgadas las botas y el casco llegó el paso natural, seguir en las carreras al otro lado del muro y en eso llevo desde 2007 trabajando con equipos y pilotos primero, y como parte de SoyMotero.net desde unos años después, especializado como no en todo aquello que tiene que ver con la competición en cualquier de sus vertientes. ¡Siempre full gas!
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