A final de 1999 Valentino Rossi tenía ya su segundo título bajo el brazo tras haberse llevado el de 250 con Aprilia. El salto a 500 de la mano de Honda estaba confirmado, y Aprilia le había dejado probar la moto de los japoneses antes de poner fin al contrato entre ambos y que, como es habitual, expiraba a final de año.
Así que hasta Jerez se fue Valentino Rossi con dos monos nuevos e impolutos que había diseñado Aldro Drudi para un momento que, a la postre, cambió la historia del Mundial de Motociclismo como fue la llegada del italiano a la categoría reina.
El caso es que ya en Jerez, como desvelaba en su momento Valentino en el podcast de Andrea Mingo, comenzaron los problemas mucho antes de subirse a la moto. Fue en la pista gaditana donde el italiano descubrió que no iba a poder usar sus nuevos monos: “El primer test de la 500 es precioso. Llegué a Jerez a finales del ’99 con dos monos de Honda porque había hecho que Aldo me hiciera todos los monos, pero mi mánager se había puesto de acuerdo con Aprilia para que yo tuviera que usar los monos de Aprilia. Así que llegué a Jerez con dos monos Honda completamente nuevos y no los podía usar. Así que, sin mono, porque el de Aprilia lo había dejado en casa”.
Valentino Rossi no solamente no tenía mono… ¡se olvidó el casco!
Lo bueno es que Valentino tenía un as en la manga, que era pedirle un mono de Aprilia a su compatriota Marcellino Lucchi, el probador más icónico de los ’90. Lucchi accedió así que ya estaba todo preparado, ¿verdad? ¡Pues no!
Cuando Rossi fue a abrir la mochila del casco solamente había pantallas, pero ningún casco dentro: “Lo mejor de todo fue que fui a abrir mi bolsa del casco y, en lugar de coger la que tenía el casco, cogí la que tenía las viseras. Así que llegué allí, abrí la bolsa y dentro había ocho viseras, ¡pero ningún casco!”. En ese momento y a pesar de ser casi un niño, sacó el arte: “¡No! ¡Me han robado el casco!, ¡bastardos! ¡Me han abierto la bolsa y me han dejado solo las viseras!”
En este caso pasaba por allí Gregorio Lavilla, piloto AGV, y le prestó uno de los suyos. Así que con todo lo prestado se lanzó a pista a debutar con la 500, en un momento que nos hace ver todo lo que ha cambiado el Mundial de Motociclismo. Hoy todos los pilotos cuando llegan a MotoGP tienen asistente y un equipo detrás, y los acuerdos se cierran con meses, por lo que Valentino hubiera tenido no uno sino varios cascos y también varios monos, guantes y botas.
Eso sí, hay que recordar que cuando se subió a la moto, ya desde el primer día fue rápido y en el 2000 luchó por el título para ganarlo en 2001. También recordaba cómo fue su primera “galleta” con una 500, aunque eso sucedió en Australia. Allí tenía su mono, sus cascos y todo a medida, pero aun así seguro que dolió…
“Luego llegó la primera pedrada de verdad de la 500, que fue Siberia, que es la 6. Allí llegas desde derechas, acelerando, frenas a izquierdas. La metí demasiado fuerte, se me fue de delante en la entrada y recuerdo exactamente como si fuera el amortiguador. Sentí cómo se comprimía todo y me lanzó a la casa de Dios. ¡Hice 1, 2, 3 y zas!”