Todos los años con el final de temporada, Honda acerca a sus pilotos a parte de la plantilla que compone la firma del ala dorada. Aprovechando las impresionantes instalaciones del Twin Ring Motegi, circuito también propiedad del gigante asiático, sacan del museo ciertas joyas que vuelven a pista a la par que lo hacen algunas de sus máquinas más modernas.
Este es el caso de Fernando Alonso, que en unas horas ha tenido dos grandes momentos. El primero llegó cuando el bicampeón de Fórmula1 español cambió su mono ignífugo por el de cuero y su McLaren Honda MP30 por la Honda RC213V para disfrutar de las sensaciones de una de las máquinas con mayor capacidad de aceleración del planeta. El asturiano, que siempre se ha mostrado un gran admirador de MotoGP pudo conocer las sensaciones de una moto de Gran Premio y, tras acabar, se mostró impresionado con la experiencia, en la que Marc Márquez rodaba por detrás con el NSX 500 GT, un coche prototipo de Honda. Por si esto fuera poco, el fin de semana de Alonso pasó a ser inmejorable cuando volvió a las cuatro ruedas para pilotar el mítico McLaren Honda MP4/6, con el que Ayrton Senna logró su tercer y último título de F1.
Aunque Fernando Alonso no fue el único protagonista de los Thansk Day de Honda, ya que los pilotos del Repsol Honda también estaban en Motegi y tuvieron la oportunidad de subirse a las Honda NSR 500 de Freddie Spencer. Tanto para Dani Pedrosa como para Marc Márquez esta ha sido la primera oportunidad que han tenido se sentir el poder de una 500 2T sin ningún tipo de ayuda electrónica, unas de las motos más fieras de la historia del motociclismo.




