Hace poco más de un año, la retirada de Elena Myers copaba los titulares de los medios especializados en motociclismo. En ese momento la piloto contaba que se retiraba por falta de patrocinadores, algo que resultaba extraño dada a la popularidad que había conseguido gracias a sus hazañas, como ser la primera mujer en ganar una carrera en del AMA Pro Supersport.
Pero este fin de semana, sorprendía a todos sus seguidores con una desgarradora confesión a través de una publicación en su cuenta de Facebook. “Como la mayoría sabéis, no corro desde 2015. Muchos me habéis preguntado: ¿Por qué no?, pero nunca he respondido completamente. La verdad es que tenía miedo de hablar de ello por el miedo a perder el apoyo de mis amigos, familia, fans, patrocinadores y mi entorno de las carreras. También pensé que podía enterrar la verdad, dejarla atrás y seguir adelante como siempre he hecho. Pero estaba equivocada, y ya no puedo callarme más”, así comenzó su declaración Elena Myers.
“Un día después de la última carrera de 2014, fui agredida sexualmente por un masajista terapéutico en el spa del Loews Philadelphia Hotel. Informé de la agresión a varios empleados del spa y del hotel, pero nadie me ayudó. Este artículo, que sale hoy en Philadelphia Magazine, es un comienzo para compartir la dolorosa verdad sobre lo sucedido durante y después de la agresión”.
“Espero que esto ayude a que otros hombres y mujeres en circunstancias similares consigan la ayuda necesaria para lidiar con el trauma de una agresión sexual. Por favor, no os calléis”, concluye Myers.
La joven piloto ha roto su silencio y ha decidido contar su historia a través del Philadelphia Magazine. Todo comenzó en la camilla de masajes del Loews Philadelphia Hotel en septiembre de 2014, cuando Myers tenía 20 años. Como algo rutinario Elena Myers acudió al masajista del hotel para recuperarse de la caída que había sufrido el sábado durante la carrera en New Jersey.
Algo para olvidar
En ese momento comenzó la pesadilla de la piloto. Myers acudió a otro de los muchos masajes que recibía después de cada carrera, pero lo que sucedió en ese lugar no tiene nada de rutinario, la joven explica cómo fue agredida sexualmente por el fisioterapeuta del hotel, Jerome McNeill.






