El tiempo pasa tan rápido que hace ya casi una década que Guy Martin se retiró de las carreras. El británico fue uno de los principales animadores tanto del TT como del resto de “road races”, durante parte de las décadas de los 2000 y 2010. Y lo fue tanto por tener una velocidad espectacular, por la que muchos esperaban de él grandes triunfos en la isla, como por un carisma especial.
Directo, con su peculiar acento y su forma de ver la vida, cuando Guy Martin comenzó a estar delante rápido y se hizo un hueco entre los aficionados. Luego llegaron algunos éxitos, grandes sustos y ver como Guy se convertía en una estrella con programas de televisión incluidos. Pero lo que no había visto la luz pública es cómo fueron sus inicios.
Y es que Guy no procedía de una familia con recursos, y para poder costearse las carreras tenía que trabajar. Una historia que es habitual y que, en ocasiones, acaba con préstamos impagables o situaciones como la de Martin: un pluriempleo en el que tuvo que recurrir a un cóctel farmacéutico para poder continuar.
Cuanto más rápido iba Guy Martin más dinero necesitaba… y llegó la solución en forma de pastillas
Tal como comenta el piloto, cuando comenzó a competir empleaba el dinero del trabajo, pero cuando empezó a ser cada vez más rápido y competitivo todo se volvió más caro. Así que tuvo que compaginar, su trabajo como mecánico de camiones, con trabajar en un muelle en turno de noche durante tres días a la semana.
Ese ritmo sumado al de las carreras es insostenible y por eso ha admitido que tuvo que consumir efedrina, cafeína y aspirina en un cóctel que lo mantenía alerta y con la capacidad de poder, por lo menos, estar despierto. Mientras que la cafeína y las aspirinas son fáciles de encontrar y son de libre acceso, en el caso de la efedrina estamos hablando de un medicamento que solamente se puede conseguir con receta médica y que se utiliza, entre otras cosas, como estimulante.
A diferencia de lo que sucede cuando los deportistas toman sustancias extras, Guy Martin no buscaba un mayor rendimiento en pista sino fuera de ella. Y es que Guy hizo buena aquella frase de “lo peor que te puede pasar es que tengas un hijo que sea medio rápido en moto, te gastarás todo tu dinero y más”.
Por suerte para Martin el esfuerzo mereció la pena, luego llegó a ser uno de los pilotos más importantes y a tener programas de televisión donde, eso sí, era habitual verlo con un “tanque” de té en la mano a todas horas.

