Seguro que haciendo zapping o pasando vídeos compulsivamente con tu móvil te habrás cruzado con el descenso en bicicleta. Espectacular, técnico, rápido, peligroso… puede que sea la disciplina que más se parezca a las motos. Pero, ¿qué pasaría si enfrentamos una moto y una bici de descenso? ¿Cuál de las dos sería más rápida?
Pues bien, esa misma pregunta se han hecho desde el departamento de marketing de la bebida del toro (Osborne no, la austriaca), y han decidido que la mejor manera de salir de dudas era enfrentarlos.
Así que se fueron hasta el valle de Dyfi, en gales, para enfrentar a dos estrellas cada uno de su deporte. Por un lado no hace falta ni presentación, Jonny Walker (con y porque es el de las motos, no el del wiskey) a los mandos de su Beta, y por el otro Jono Jones. Si Walker es toda una leyenda del enduro y el enduro extremo, Jones lo es en el ciclismo extremo.

El caso es que los dos se enfrentaron al Red Bull Hardline, la denominada como carrera de descenso más dura del mundo y que este inicio de junio celebra su décima edición. Saltos interminables, zonas reviradas, técnicas…
La moto puede tener ventaja en el descenso… Pero sólo en algunos tramos
En principio uno puede pensar que la moto tiene ventaja. Al fin y al cabo los más de 50 CV empujando y una parte ciclo de ensueño deben ser suficientes. Pero, por otro lado, la agilidad de la bicicleta en las partes más técnicas y en los desniveles más impresionantes pueden marcar la diferencia.
De hecho y aunque Walker está más que acostumbrado a desafíos inmensos, algunos de estos saltos requieren de mucha paciencia, técnica y valor. El caso es que después de entrenar por separado parte del recorrido con rampas incluidas, llegó el momento de la verdad: el descenso.
Los tiempos han ido mejorando con el paso de los años y el récord está en dos minutos y veinte segundos. ¿Pudo Mr. Walker con él? Mejor que veas el vídeo y lo descubras. Lo mismo te llevas una sorpresa… ¿o no?